Amar el deporte no siempre es suficiente

Kellys Portillo | 22/10/2021

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¿Cómo es ser mujer deportista en El Salvador? ¿Qué diferencias hay de un deporte a otro? Alharaca conversó con siete mujeres que practican deportes de forma competitiva. Algunas llevan décadas practicando su respectiva actividad, otras empezaron durante la pandemia. Todas cuentan de las dificultades a los que se han enfrenado para poder practicar deporte: además de desigualdades económicas y estereotipos por ser mujer, algunas se enfrentan a otras circunstancias por no vivir en la capital, ser una persona con discapacidad o pertenecer a la población trans. Leé sus relatos aquí.


Una basquetbolista que entrena más de 15 horas a la semana. Una nadadora que practica este deporte desde los 3 años. Una jugadora de sóftbol que inició su carrera a los 16 años. Una mujer con discapacidad que participa en torneos de baloncesto desde junio de 2021. Una boxeadora que entrena 20 horas a la semana. Una futbolista que entrena desde los 15 años. Y una levantadora de pesas que clasificó para los I Juegos Panamericanos Junior en Colombia 2021.


Estas siete mujeres aman lo que hacen. La cantidad de horas que algunas practican son un buen indicador de esto. Pero el amor que le tienen a sus respectivos deportes no deja que ignoren los desafíos que conlleva ser deportista mujer en El Salvador. Además de enfrentarse a estereotipos de género, la brecha salarial y otros problemas de género, también deben hacerles frente a otras desigualdades a la hora de practicar deportes. 



Priscila Argueta — Boxeo


Priscila Argueta es boxeadora amateur en la Universidad de El Salvador (UES). Inició en este deporte a sus 17 años con un propósito: bajar de peso. Con el paso de los meses, los guantes y su entrenamiento de 20 horas a la semana no le dieron opción. Esta actividad por la cual no recibe ningún incentivo económico, le ha permitido demostrar su resistencia en, como ella lo define, la lucha deportiva.  En los 3 años que lleva en el ring —un ambiente dominado por hombres— dice no haber recibido comentarios machistas o misóginos que minimicen su trabajo en el boxeo como mujer. 


“En mi caso particular, no he escuchado (comentarios denigrantes por ser mujer).  Otras boxeadoras más experimentadas sí, ellas me han comentado que antes había más comentarios denigrantes, un tanto machistas y sexistas, pero con el paso del tiempo ya no. Quizás ha sido por todo esto de la revolución de las mujeres y que el feminismo ha tenido más cabida”. 



Victoria Grenni — Leventamiento de pesas


Victoria Grenni practica levantamiento de pesas en la categoría 55 kilogramos femenino. Influenciada por el crossfit y el atletismo, encontró otro deporte que superaba sus expectativas personales y físicas: la halterofilia o el levantamiento de pesas. Su trayectoria deportiva incluye diversas competencias internacionales, la última fue la clasificación a los I Juegos Panamericanos Junior en Colombia 2021. Grenni reconoce que, para generar interés en esta disciplina, es importante establecer buenas bases deportivas en las escuelas y colegios. Además, destaca que el deporte lleva en su fórmula la autodisciplina, perseverancia y el alto rendimiento.



Alexandra Campos — Sóftbol


Alexandra Campos es jugadora de “Black Diamonds”, un equipo local de sóftbol en Ateos, La Libertad. A los 16 años de edad, se enganchó a la ráfaga de adrenalina que supone enviar la pelota fuera del campo, recorrer todas las bases y anotar una carrera. Destaca que su identidad de género —ella es una mujer trans—, al menos en su comunidad de residencia , no ha representado una dificultad para su desempeño en este deporte. Sin embargo, sí señala una normativa que limita a las mujeres trans en el campo: a ellas no se les permite ser lanzadora o pitcher.



Leyla Sánchez — Baloncesto


Leyla Sánchez es basquetbolista de la Liga Mayor de Baloncesto Femenina desde marzo del 2021. Tiene 22 años. Entrena más de 15 horas a la semana. Inició en este deporte en su colegio y ascendió hasta la primera categoría, esto pese a los diversos inconvenientes. Sánchez menciona que existe una centralización del deporte en San Salvador, lo cual, forma parte de las dificultades a las que se ha enfrentado, pues ella reside en Quezaltepeque. Esto le ha implicado recorrer considerables distancias para asistir a sus entrenos. Además, estos eran mayoritariamente por la noche y al salir de estos, no encontraba transporte público. Asimismo, cuestiona la brecha salarial que acompaña a los equipos femeninos de basquetbol. De acuerdo con ella, el promedio de salarios que reciben las mujeres oscila entre los $100 y $150. En cambio, los hombres reciben alrededor de $300. Cabe recalcar que esto puede variar según el equipo y el tipo de jugador.



«Nulas, esa es la palabra para describir las oportunidades de la mujer en el deporte. El Salvador es un país en el que las deportistas jamás van a vivir del deporte. Si para los hombres es difícil, para nosotras se vuelve imposible. Por ejemplo, el salario que recibo no me alcanza para sobrevivir, y es la Liga Mayor… Nos pagan menos, porque los dueños de los equipos siempre están alegando que la afición es menor, pero esto se debe a un montón de factores. Para mí, no hay oportunidades de vivir de esto».



Rebeca Duarte — Baloncesto en silla de ruedas


Rebeca Duarte es parte de la Asociación Salvadoreña de Baloncesto en Silla de Ruedas. Sus inicios en este deporte se remontan a junio de este año con su debut oficial en el Campeonato Nacional de Baloncesto en Silla de Ruedas desarrollado en San Marcos, San Salvador. Define a las compañeras de su equipo como mujeres fuertes y creativas a la hora de jugar. En el equipo hay 10 mujeres. Desde su experiencia, considera que los principales desafíos que tienen como jugadoras discapacitadas no ocurren en la cancha: se les dificulta el transporte desde y hacia el lugar donde hacen deporte. La asociación dispone de un microbús que no tiene la capacidad para movilizar a todos los integrantes del equipo. Debido a esto, recurren a sus propios medios para asistir a los entrenos. Ella considera que esta necesidad no está siendo evaluada a nivel general por el Instituto Nacional de los Deportes (INDES). Rebeca espera que las instituciones deportivas motiven a más personas discapacitadas para participar de esta actividad.



Tatiana Segura — Natación


Tatiana Segura es nadadora de la Selección Nacional de Natación en la categoría senior. Tiene 26 años de edad, y ha dedicado 23 a este deporte. Cuando tenía 3 años, su madre la llevó a clases de natación, y dos años después inició entrenando para convertirse en una profesional. Actualmente, entrena alrededor de 30 horas a la semana, ha participado en diversas competencias locales e internaciones, en las cuales ganó más de 500 medallas. Señala que hay marcadas preferencias por parte de los directivos de la Federación Nacional de Natación hacia ciertos atletas, por lo que, no todos tienen las mismas oportunidades para participar en competencias internacionales y ganar medallas, lo cual, limita el acceso a las becas deportivas que incentivan económicamente al atleta.



Erika García — Fútbol


Erika García es defensa en la primera división de Santa Tecla Fútbol Club desde mediados del 2021. Además, fue parte de la Selección Nacional de Fútbol Sala. De niña vio a su padre jugar en torneos organizados por sus compañeros de trabajo, y a partir de esto despertó la chispa por correr detrás de la pelota y anotar un gol. Frente al interés por este deporte, su papá le enseñó sus mejores técnicas y la motivó a seguirlo practicándolo. A los 15 años se inscribió en una escuela de fútbol de Soyapango sin permiso de sus padres, pero esto no provocó ningún disgusto por parte de ellos. Desde que inició en este deporte profesionalmente cuestionó las posibilidades de la mujer para vivir del fútbol, ya que las oportunidades son escasas. Erika enfatizó que, para poder mantenerse económicamente, muchas jugadoras optan por conseguir un empleo formal fuera de este deporte. 


“Lastimosamente muchas futbolistas juegan dos o tres torneos, a veces ni los terminan. Por cuestiones de trabajo, no pueden ir a los entrenos y también se les dificulta llegar a los partidos porque tienen que trabajar”. 


Fotos: Kellys Portillo

Edición: Lya Cuellar y Jimena Aguilar

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