Soluciones comunitarias

Un refugio para las ausencias migrantes

Desde hace casi 20 años, COFAMIDE acompaña a familias de personas migrantes desaparecidas o fallecidas en ruta. Su articulación con organizaciones nacionales, internacionales y autoridades ha permitido crear mecanismos de búsqueda —como el Banco de Datos Forenses de Migrantes No Localizados y el Mecanismo de Apoyo Exterior de Búsqueda e Investigación— con los que, desde 2010, el Banco ha identificado a más de 80 salvadoreños, otros análisis forenses han resuelto más de 20 casos y se ha localizado con vida a más de 50 personas, muchas de ellas en cárceles. Asimismo, ha contribuido a transformar la conversación sobre el derecho a migrar.

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Maritza Menjívar pasó de no usar redes sociales a convertirse en una investigadora digital: busca perfiles, rastrea páginas de Facebook con información sobre personas migrantes, analiza cada fotografía que se publica, quién publica la información, y estudia al mínimo cada detalle para encontrar alguna pista del paradero de su esposo, José Antonio Ábrego Delgado. Él migró aa EstadosUnidos y la llamó por última vez el 27 de agosto de 2020, desde Piedras Negras, en Coahuila, México.  

Comenzó sola, con apenas la ayuda de familiares que le enseñaron lo básico para abrir un perfil. Aunque logró obtener información relevante, pronto chocó con el muro que enfrentan la mayoría de las familias: instituciones que no dan respuestas.  

Hace tres años, Menjívar llegó por primera vez al Comité de Familiares de Migrantes Fallecidos y Desaparecidos (COFAMIDE), una organización cuya existencia desconocía hasta ese momento. Ahí encontró la empatía que no halló en las instituciones públicas; y, además, un espacio donde podía involucrarse como igual y como voluntaria. Su llegada al comité fue porque COFAMIDE estaba sirviendo como intermediario para firmar un reconsentimiento ante el Banco de Datos Forense de Migrantes No Localizados, con el fin de ingresar la información de su esposo a la Base Humanitaria de Texas. Desde entonces, se quedó. 

COFAMIDE surgió en el 2006, creado por familiares de migrantes desaparecidos, y obtuvo su personería jurídica en 2009. Desde entonces, ha acompañado a otras familias en procesos de búsqueda, notificación y repatriación, y ha tejido alianzas que han permitido avanzar en la atención y búsqueda de personas migrantes desaparecidas. La mayoría de sus integrantes buscan a un familiar. En el caso de su secretario general, Luis López, se trata de su hermano, Juan Carlos, de quien no tienen noticias desde 2001. López retomó la búsqueda después de la muerte de su padre, quien fue quien inició el proceso. 

Buscar juntos 

Tras el paso del huracán Mitch en 1998, que golpeó con furia a la región centroamericana, dejando tras de sí miles de personas fallecidas, daños millonarios en infraestructura y a personas damnificadas, CARECEN acompañó a las personas de las comunidades afectadas y fue con ellos que el padre de López inició la búsqueda de Juan. La organización les brindó capacitaciones y las bases para organizarse hasta el 2010, cuando cerró operaciones en el país. 

A lo largo de los años, COFAMIDE se ha visto obligada a adaptarse a nuevas realidades. Aunque ya existían antecedentes en la década de 2000, las fosas y las masacres cobraron visibilidad nacional e internacional tras la masacre de Tamaulipas en 2010. Ese contexto les llevó a participar en la creación de un Banco de Datos Forense para personas migrantes no localizadas.  

En 2009, participaron en la Primera Caravana Migrante de familiares buscadores y lograron reuniones con autoridades locales para exigir información sobre el paradero de sus familiares, pero recibieron cuestionamientos sobre por qué no pedían lo mismo al Estado salvadoreño.  

A la fecha, COFAMIDE ha logrado dar respuesta a más de 100 casos sobre personas migrantes reportadas como desaparecidas, identificadas mediante pruebas de ADN y otros mecanismos forenses, realizadas a cuerpos encontrados en fosas o en rutas migratorias.  

El Banco de Datos Forense para migrantes no localizados se creó en agosto de 2010, según López, con la participación del Ministerio de Relaciones Exteriores, la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), quienes realizan los análisis científicos para determinar la identidad de los cuerpos encontrados.  

La participación de COFAMIDE en la creación de este banco fue posible porque era el único comité creado en El Salvador que abordaba el tema de migrantes desaparecidos, explicó López. 

COFAMIDE mantiene 250 casos activos de migrantes en situación de desaparición cuyas familias han buscado apoyo en la organización. Sin embargo, el universo real es mayor, pues muchos casos nunca llegan a registrarse. 

De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones de las Naciones Unidas (OIM), el 2024 fue uno de los peores años para las personas migrantes: más de 8 mil fallecieron a nivel global. De ese registro 1,200 murieron en alguna ruta migratoria del continente americano.  

Muertes de migrantes por región, 2014-2024. Fuente: OIM.

La última Caravana Migrante de familiares buscadores se realizó en 2022. Desde entonces no se ha retomado, porque las organizaciones mexicanas que la impulsaban cesaron su trabajo. COFAMIDE explica que, sin ese apoyo, asumir los costos y la logística sería imposible para ellos. A la vez, siguen enfrentando casos con nuevas complejidades, como personas migrantes que han terminado en prisión —algunas con condenas definitivas— y que no han logrado comunicarse con sus familias. 

El trabajo en red, sin embargo, sí les ha permitido enfocar sus esfuerzos en el acompañamiento a familiares que buscan, asumir los costos de sus traslados, darles atención sicológica y facilitarles los trámites ante instituciones públicas. López señala que, aunque la revictimización institucional ha disminuido, aún persiste.  

Maritza Menjívar lo vivió a nivel personal: no sabía adónde llamar cuando desapareció su esposo, y cuando llamó a la Cancillería, no recibió respuesta.  

López asegura que la revictimización ocurre cuando la instituciones responden que la desaparición no ocurrió en territorio salvadoreño, como si eso las eximiera.  

Para Menjívar, llegar a COFAMIDE ha sido una terapia: dice que antes no lograba hablar sin llorar. “Todavía se me hace un nudo en la garganta”, cuenta, pero compartir su historia la ha fortalecido Hoy forma parte de la Comisión de Búsqueda.  

Con intuición y terquedad ha encontrado fotografías publicadas en distintos perfiles de redes sociales que podrían ser de su esposo. También debió insistir   para ser incluida en el Banco de Datos Forense para Migrantes Desaparecidos.  

COFAMIDE también impulsa la creación de un Banco de Datos Forense nacional que incluya a todas las personas desaparecidas, no solo a familiares de migrantes. Además, afinan una propuesta de Ley de Derechos de Migrantes y sus Familias para presentarla ante la Asamblea Legislativa. 

Mientras buscan sostenerse, continúan recibiendo casos y acompañando familias, en espera de que la organización sea declarada exenta bajo la Ley de Agentes Extranjeros. 

*Este material fue producido con apoyo de Fundación Avina

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