So Lazo: «No tengo por qué ser tolerante con la intolerancia»

26/07/2022

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So Lazo nació en El Salvador, pero ahora ilustra, diseña moda, escribe libros y prepara sus clases sobre negocios artísticos en línea desde Berlín, Alemania. En esta entrevista platicamos sobre género, política, migración y cómo su trabajo se encuentra atravesado por estos temas.

Por Valeria Guzmán


Depende del día, pero mirar a So Lazo usualmente implica un baño de color. Su maquillaje, su ropa, sus zapatos y accesorios son coloridos, de diferentes texturas y de estampados grandes y moda maximalista que reclama espacio. En contraste, escuchar a So Lazo es acompañar los pensamientos de una persona creativa e introvertida con voz suave, pero con mucho que decir.

Tanto ha dicho, dibujado y diseñado que ahora mismo tiene dos libros publicados por la casa editorial Chronicle Books de San Francisco. Los dos libros de So han sido publicados en inglés y ahora se está gestando una traducción al portugués. Ha publicitado su trabajo desde las redes sociales donde comparte sus tristezas, angustias y alegrías y ahí ha logrado construir una base de seguidores —y compradores— que le ha permitido vivir del diseño de sus productos. Sin agente artístico, casa comercial o intermediarios, su nombre se ha convertido en una marca y su trabajo artístico, en su sustento. 



So se identifica como una persona no binaria, es decir, que no se reconoce en la idea de ser hombre ni en la de ser mujer. Esas categorías binarias, explica, no le son necesarias. El género, cuenta en esta entrevista, desde hace años atrás le empezó a parecer una clasificación restrictiva. Y desde ahí empezó a hablar sobre disidencias sexuales, sobre tolerancia y sobre un mundo donde las personas no tienen miedo a tomar el espacio que les corresponde. 

El año pasado decidió dejar El Salvador y migró a Alemania. Migrar ha sido una experiencia agridulce. Por un lado, por primera vez tiene acceso a inimaginables recursos para crear, crecer como artista y colaborar con otras marcas y creadores. Pero el precio ha sido dejar a su familia, su círculo cercano de amistades y enfrentarse a la soledad desde el frío. Pero volver a vivir en El Salvador por ahora no es un plan. «No quiero regresar allá, sino que ojalá mi familia y amigos pudieran venir aquí», reconoce. 



En mayo 2021 creaste la imagen de un torogoz con la leyenda «resistir». Para ese momento, la Asamblea Legislativa había impuesto a funcionarios públicos y tu ilustración fue un símbolo de protesta usado en redes y en las calles. ¿Qué te hizo tomar la decisión de posicionarte políticamente? 


Creo que eso vino con el tiempo. Empecé a tener una audiencia un poco más grande en Instagram y en general siempre he ilustrado como una manera de desahogarme. Al principio era todavía más personal porque solo era desahogar mis emociones y mis frustraciones, pero luego fue creciendo el público y también me di cuenta del alcance que tenía. Siempre me ha interesado el tema social. Aunque me he enfocado más en el tema de la comunidad LGBTQ+ y no soy una persona tan vocal, pero la manera en la que me expreso es visual y fue una transición bien natural.


¿No te dio miedo perder seguidores porque era una imagen de resistencia en un contexto político difícil para El Salvador? 


No, porque sé que tengo mi ideología, mi forma de pensar es bien de esta manera. Y sé que a las personas que les gusta mi trabajo o siguen lo que hago es porque piensan o se sienten de una manera similar a la mía. Mi trabajo se basa en temas de tolerancia, resistencia y feminismo, y si alguien está en contra de eso, es una persona con la que yo no quiero tener relación, entonces no tengo problema con que no les guste mi trabajo. 


Pero hay quienes te dirían: «Bueno, esa es falta de tolerancia porque no querés relacionarte con este tipo de personas». ¿Qué responderías a eso?


Siempre digo que no tengo por qué ser tolerante con la intolerancia. Porque es una reacción a la acción de esas personas, al final. Nadie tiene que aguantar a alguien que le diga que su manera de ser o su orientación está mal o va en contra de la religión o la naturaleza. Tenés que ignorar a esas personas y saber que no le vas a caer bien a todo mundo. 



Actualmente estás viviendo en Berlín. ¿Cómo fue para vos tomar la decisión de salirte de El Salvador?


Desde que estaba pequeña mis papás siempre me motivaron para salir a otro país a estudiar. Creo que fue porque ellos se especializaron fuera y querían que tuviera esa experiencia. Igual mi hermano mayor emigró de El Salvador como a los 21 años. Solo fue algo natural. Pero sí lo empujó el hecho de que El Salvador siempre ha estado un poco mal en general, pero últimamente se siente esa presión creciendo, todo se pone peor y que las cosas no mejoran. 

Siempre tuve la idea de irme, solo no sabía a qué país tampoco. hace dos años me invitaron a tatuar en París y era la primera vez que venía a Europa. Aproveché para venir a Alemania porque tenía un amigo acá y desde el primer día sentí algo en la ciudad, pensé que me gustaría vivir aquí.En los siguientes dos años seguí ahorrando y ya planeando bien todo hasta que en septiembre del año pasado me vine acá. 


Entonces entiendo que migrar era parte de una proyección pero que también influyó el ambiente político.


Sí, el ambiente político fue lo que me hizo sentir más presión, aparte de que llegó el covid y todo se complicó. El año pasado ya era una necesidad de solo querer irme. Entonces sí tuvo que ver el contexto también. 


¿Vos conocés a otros artistas que hayan tomado una decisión similar?


Sí, un montón de conocidos y de amigos tienen la idea de irse del país y están planeando eso. Tal vez ahorita no pueden por la situación económica, pero hay una frustración que es bastante general. Por lo menos en mi círculo cercano, todos tienen ahorita el deseo de migrar. Y la verdad es que El Salvador tiene lugares hermosos, pero al final, la calidad de vida hace que te quieras ir. Ahora llevo varios meses viviendo aquí en Alemania y no conozco a mucha gente, y sí extraño a mis amigos y familia pero es eso: no quiero regresar allá, sino que ojalá ellos pudieran venir aquí. 


¿Cómo ha influido la migración en tu proceso creativo?


Se siente que se abren muchas oportunidades. En mi caso es porque hay más acceso a materiales o a una producción de cosas más complejas de lo que podría hacer en El Salvador. Me abre eventos, mercados, y Berlín es enorme y es súper enfocada en arte y diseño. 


«Así luzco en realidad tras mudarme a otro país y tratar de buscar una casa, mientras soy mi propia mánager, editora, creadora de contenido, administradora de mi tienda y sacando nuevos productos. 😭😤✨ He tenido cuatro casas diferentes en los últimos meses, estoy cansade de mudarme. 🥺 No mentiré, ha sido duro, pero también estoy muy feliz de estar aquí en Berlín», reza el pie de foto de Instagram de esta ilustración de So.

Vos te identificás como persona no binaria, pero muchos de tus atuendos se podrían interpretar como «femeninos». ¿Me podrías ayudar a entender por qué no se debe esperar una imagen andrógina tuya? 


El tema de género siempre ha sido complejo y desde hace años, antes de que saliera el término «no binario» o fuera parte de la cultura popular, siempre tuve esa fijación con la idea de género: qué significa, qué comprende, etc. Incluso creo que cuando empecé a ilustrar, una de las primeras camisas que saqué era una que tenía un estampado que decía: «Genderless» o «Sin género». Y esa tal vez fue la primera aproximación que yo tuve a este concepto y fue la palabra que usé. Simplemente es el hecho de no sentirte en ningún extremo, ni hombre ni mujer, o sentirte entre estos dos umbrales. En mi caso no veo la necesidad de tener que actuar, verme o que mi personalidad sea acorde a estos dos términos porque es bien ambiguo eso. ¿Qué significa ser hombre y qué significa ser mujer? Y en mi caso, son términos innecesarios porque al final es solo quien sos como persona y eso no lo define cómo te ves o tu cuerpo y tus partes. 


Lo entendés como no tener que interpretar los géneros establecidos socialmente. 


Para mí los conceptos de hombre y mujer no son necesarios. No siento necesaria esa distinción de hombre y mujer. Y lo de la androginia, por ejemplo, es algo bien confuso para la gente porque a veces piensan que si alguien es no binario se tiene que ver de cierta forma, mas andrógino, más neutro. Pero eso tampoco tiene sentido porque he visto que hay marcas de ropa que saca colecciones de ropa «para gente no binaria» y al final es ropa que se va más a lo masculino, incluso. Creo que la identidad de género y tu expresión visual, cómo te ves, son dos cosas bien distintas. En mi caso me gusta mucho lo femenino, los colores vivos, etcétera. 


Por años vos fuiste considerada una de las ilustradoras más reconocidas de El Salvador por tu trabajo. ¿Ahora nos podrías ayudar a entender cómo utilizar tus pronombres de manera correcta con base en tu identidad de género?


En mi caso, estoy utilizando tanto ella y elle. Los dos pronombres, en parte porque en el español es más complejo porque no solo mencionás el pronombre, sino que tenés que cambiar cómo terminan los adjetivos y sustantivos. Por eso es que uso ambos.


¿Cómo ha respondido tu familia ante el uso de tus pronombres y el nombramiento de tu identidad? 


No es una conversación que hemos tenido a profundidad, sino que ellos me siguen en redes sociales y saben todo lo que he puesto y cómo me expreso. Mi mamá una tarde se me acercó y me pidió que le explicara qué era eso de no binario y le expliqué y lo entendió. Hasta ahí. No ha habido otra conversación. Mi papá creo que solo tal vez no entiende, o solo no decide meterse al tema por alguna razón. 



Entiendo que tu mamá y papá se formaron en el área de la Medicina, vos en cambio, elegiste una carrera artística. ¿Cuál fue su reacción? 


No se lo esperaban. En mi familia cercana y lejana no hay nadie que se dedique a algo artístico y de diseño, pero siempre me apoyaron. Ellos fueron quienes me pagaron los estudios en la universidad y cuando estaba estudiando empecé con mi marca y en ese momento mis papás se dieron cuenta de que en realidad podía vivir de esto.


¿Cuándo fue el momento en el que vos empezaste a vivir completamente de tu trabajo en la ilustración? 


Empecé a agarrar proyectos con mi marca cuando estaba en tercer año de diseño gráfico y básicamente me mantuve en eso hasta que me gradué. Luego, me tomé unos meses para ver si de verdad podía dedicarme solo a eso y por suerte sí. Me he mantenido trabajando de manera independiente y sí fue una gran sorpresa porque ni yo me lo esperaba. Tampoco tenía conocidos que se dedicaran únicamente a esto. Pero gran parte ha sido porque me he dedicado a un público internacional porque la mayoría de mis clientes son de Estados Unidos. La gente que me compra en la tienda es extranjera y por eso me he podido mantener de esa manera. 


«The Rainbow Tarot» es un mazo de cartas de tarot ilustrado por So Lazo que lanzó en edición limitada en junio de 2022. Le tomó seis años ilustrar las 78 cartas que componen el paquete.

¿Y ahora vas a dar clases en línea en un curso de Domestika?


Sí, estamos ahorita preparando el curso, pero este año vamos a hacer la grabación, tal vez a mediados de año. 


¿Cómo llegó a vos esa oportunidad? Para empezar no sé si podés hablar de eso por algún contrato (ríe). 


Ellos hicieron un post en Instagram así que creo que puedo hablar. Un día me cayó un correo preguntando que si me interesaba dar un curso y el tema que ellos querían trabajar y fue una gran sorpresa alrededor de agosto del año pasado. Desde esas fechas estamos hablando y planeando todo. 



¿Tu curso será de ilustración?


Es más la parte de la tienda, de tener tu propia marca y poner tus diseños en productos y venderlos en línea. 


Cuando pienso en tus trabajos, sé que ilustrás, hacés diseño de moda, tatuás… ¿Cuál es la lista completa?


Trato de hacer todo. Mi favorita ha sido la parte de moda, pero también me ha gustado mucho la ilustración editorial. Me gustaría seguir haciendo más de eso también y este año sale mi segundo libro que es todo ilustrado por mí.



En la actualidad se dice que la venta de productos impresos en papel está amenazada. ¿Cómo te fue con las ventas de tu primer libro, «Witch, Please»?


En general ha sido bastante bueno porque lo han distribuido en un montón de librerías más que todo en Estados Unidos porque de ahí es la editorial y me estaban diciendo que querían hacer una traducción a portugués, así que supongo que eso es buena señal.



¿Este segundo libro es con la misma casa editorial?


Sí, es con Chronicle Books de San Francisco. Pero este libro que se llama “Save me from Myself” (En español: “Salvame de mí misme”) es distinto porque es una colección de cómics bastantes personales. Son basados en eventos o cosas que me han pasado y emociones. Hay comics que son un poco más divertidos, pero también hay cosas de relaciones personales o cuando terminas con tu pareja y hay un montón que son bien existenciales, porque básicamente ese libro es mi vida y todo lo que he sentido.


¿Te ves regresando a El Salvador a mediano o largo plazo?


Ahorita no sé cuánto tiempo voy a estar fuera. Tengo asegurado un año con la visa, pero este año voy a ver. Espero volver el otro año a visitar a mi familia y mis amigos. A vivir a El Salvador no sé si regresaría pronto. En Twitter estoy viendo constantemente todo lo que pasa y ha sido frustrante ver las malas noticias. Me da una sensación de haberme ido a tiempo porque todo se está poniendo peor y es algo que sí influye bastante pero tengo que enfocar mi trabajo en generar ingresos para mi tienda porque mudarme representó muchos gastos. Pero de vez en cuando pasa que de repente son tantas cosas malas que tengo que sacarlas y desahogarme por medio de la ilustración como cuando fue lo del torogoz.


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