11.06 – El día que me “sanitizaron” hasta las nalgas

Metzi Rosales Martel | 11/06/2020

Home Especiales11.06 – El día que me “sanitizaron” hasta las nalgas

Antes de entrar, el pandillero a cargo me indicó que me iba a “sanitizar”. Me roció tanto líquido, que el pantalón se me pegó a las nalgas. Si hubiera andado con calzón, y no con hilo, no hubiera pasado esto.

San Salvador, El Salvador
Jueves, 11 de junio de 2020

Pst, pst.

Estoy contenta, hoy pude ponerme finalmente uno de mis calzones. Cinco días con hilos fueron demasiado para mi trasero. Demasiado. Un amigo, extranjero, con quien tuve una duradera relación íntima, me escribió: “No te imagino con hilo”. De hecho, cuando escribí la cartita anterior contándoles que me quedé sin calzones limpios, recordé que un par de veces, él me solicitó ocupar lencería más sexi… Por supuesto que nunca lo hice. Mi comodidad y mis gustos son innegociables. Además, para tener sexo no usas ropa, te la quitás o te la quitan ¿para qué gastar en ello?, ¿para qué ocupar prendas que me incomodan y no me gustan?

Pues bien, el tema de la ropa interior sucia, o sin secarse, es común. Bastante. Lo he conversado con distintas personas, mujeres en su mayoría, la última semana. Algunas, según me comentaron, han pasado por la misma situación durante esta y otras tormentas. Otras me reclamaron por tener tantos: 20 calzones + 5 bóxer femeninos + 5 hilos.

Les expliqué que aún uso unos viejitos y rotitos. “Esos son los más cómodos, los de indigentes”, me respondió una de las jefas de hogar a quien le entregamos una canasta básica rural hace casi dos meses. Una gran amiga, con quien compartí casa durante casi una década, dice que se rio tanto de mi cartita anterior: “Te imaginé con los calzones, algunos con hoyos”. Quien te conoce, te conoce. Eso sí, para los encuentros sexuales, creo, pero no estoy segura, haberme puesto calzones más decentes. La verdad, nunca ha sido algo a lo que le dé particular importancia. Incluso ya me ha pasado que me pongo los calzones al revés y me doy cuenta hasta el día siguiente…

Quiero aclarar algo. Los calzones que de plano no dan para más los he convertido en trapeadores (sííí, sé hacer trapeadores caseros de calzones y calcetines que ya dieron su vida útil). Mi mamá nos enseñó muchas cosas para la vida. Crecí en un hogar en el que nada, absolutamente nada se desperdiciaba. Si eso pasaba, te caía una gran vergüiada o una puteada, o ambas. Casi siempre eran ambas. Cuando no había para papel higiénico (casi todo el tiempo, durante mi lejana infancia), te limpiabas las nalguitas con papel de diario.

El papel higiénico, cuando había, era exclusivo para limpiarte la vulva. Sobre la tasa del inodoro, siempre había muchas páginas de papel periódico recortado por la mitad. Recuerdo que una vez me quedé viendo mi calzoncito sin entender por qué tenía letritas y dibujitos, como calcados. Parecían los del periódico… hasta podía leerlos. Le di pensamiento y comprendí que era el resultado de limpiarse con el diario. También recuerdo que cuando tocaba secarse la vagina con periódico, era doloroso. Me raspaba. Así que, si no había del suave papel, cuando orinaba, evitaba limpiarme o lo hacía con mucho cuidado.

Esta semana, también, aprendí que hombres y mujeres se compran ropa interior para ocasiones especiales. Y que, ante esta necesidad, han ocupado esa lencería, con el temor de arruinarla. De todos modos, ante la cuarentena tampoco pueden tener esos encuentros. O, por lo menos, no deberían, jajajajaja, pero quién soy yo, quién soy yo para juzgar a nadie.

Una amiga me contó que ella los ha secado con la plancha o con la secadora de cabello. Otras los ponen atrás de la refrigeradora. Eso hacía yo con los calcetines y uniformes cuando era estudiante. Otros tips son: darle vuelta para reutilizarlo y ocupar protectores para utilizarlos todas las veces posibles. Algunas amigas tienen un stock o paquete para emergencias. Hay quienes ocuparon el bikini del traje de baño (eso ya lo he hecho, pero esta vez no se me ocurrió). Otra usó un bóxer que el novio dejó en su casa… también pensé ocupar un bikini que dejó mi exnovio acá, pero ño. Mi stock de emergencia son los cinco bóxeres femeninos, pero también los agoté. Es que debemos ser previsoras. Lo más loco que leí fue meter los calzones al microondas para secarlos… no lo sé, parece falso. Y, plancharlos, sí, así chuquitos, guácala, jajaja.

De momento, no tengo nada de ropa interior sucia. Intento disciplinarme. Los días que apareció el rey astro, aproveché para lavar y lavar, terminé m-o-l-i-d-a, con las manos dormidas. Moraleja: no acumular tanta ropa sucia.

Les cuento que, ayer, fuimos a dejar unas colchonetas, víveres y ropa a la comunidad Nuevo Israel. Antes de entrar, el pandillero a cargo me indicó que me iba a “sanitizar”. Me roció tanto líquido, que el pantalón se me pegó a las nalgas. Si hubiera andado con calzón, y no con hilo, no hubiera pasado esto. Me sentí incómoda. Avergonzada. Recordé esa horrible letra de esa canción: “Caramba doña Leonor, cómo se le nota. Caramba, doña Leonor, se le mira tooodo”.

P.D.: mi exesposo me pidió escribir “alguna vez algo bueno” sobre él… tiene buen gusto para la ropa interior. Conoce (o conocía) mi talla mejor que yo. Gracias por haberme proveído de esos hilos. Ahora que lo pienso eran una directa-indirecta sobre mis calzones, jajajaja.

Abrazos felinos, perruno y humano.
Metzi

Más historias

Actualidad

5 ideas claves para entender la economía feminista en medio de la pandemia

Graciela Barrera | 18/10/2020

Especiales

Presentando: La economía es en femenino

18/10/2020

Actualidad

Una ciudad que despierta después de la pandemia

Graciela Barrera | 28/09/2020

Unite a nuestro esfuerzo.

Colaborá