Las familias son diversidad

Kellys Portillo | 27/07/2022

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Crecemos con un modelo estándar sobre cómo deben estar construidas las familias. Las escuelas y los medios de comunicación también han reforzado esa idea. Sin embargo, la construcción de las familias es diversa y esto se ha invisibilizado. Alharaca buscó a nueve familias para representar la diversidad de las familias en El Salvador.


Cuando tenía 7 años de edad me enseñaron el concepto tradicional de familia: un conjunto de personas que comparten una vivienda y que tienen grado de parentesco. Los libros de la escuela representaban visualmente a la familia como un pequeño grupo de personas, mayormente, conformado por papá, mamá, hijes y quizás un perro. 



Actualmente, el concepto tradicional de la familia persiste y continúa invisibilizando las estructuras no convencionales que siempre han existido. Lo que se considera la norma no ha dejado espacio para una representación y definición más incluyente, que no se limite a clasificar a estos grupos por los lazos consanguíneos.



La socióloga feminista María Candelaria Navas afirma que actualmente el concepto de familia no sólo se centra en consanguinidad, sino que comprende a la familia como un grupo de personas con el que «nos sentimos protegidos, amados y felices».  

Además, agrega que la familia es un sistema abierto en constante interacción en los entornos históricos, sociales, económicos y culturales. No es una unidad homogénea en su conformación, lo cual indica que no todas deben estar formadas de la misma manera. Hay una gran variedad de ellas. La prevalencia de los distintos tipos, sus características sociodemográficas y la forma de organización hogareña y familiar varían además según las transformaciones económicas, demográficas y culturales del contexto social.  

Los datos revelan la diversidad de las estructuras familiares en países como El Salvador. Según datos del Banco de Datos y Publicaciones Estadísticas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), solo un 35.5 % de la población pertenecía a lo que se considera una familia tradicional (madre, padre, hijes). El 28.8 % es parte de una familia extensa o compuesta, el 13.6 % a una monoparental (conformada por una madre o un padre e hijos) y el 9.4 % integran las familias conformadas por una pareja sin hijos.

El psicólogo Germán Cerros añade que el constructo social y cultural de la familia ha sido forjado históricamente por la heteronormatividad. «No ha sido conformado desde la base de la diversidad, ni desde los derechos humanos de cada uno. Y es así como percibimos una estructura familiar estandarizada: mamá, papá y les hijes. Esta concepción también debe ser cuestionada en espacios educativos o incluso dentro de las familias», sostiene. 

En las familias se concentran todas las funciones de una sociedad: económica y social. Aunque en el imaginario colectivo persiste el concepto tradicional, todas las estructuras familiares son válidas e importantes. Y la calidad de la relación familiar contribuye más en el crecimiento personal de cada miembro que la construcción que tenga la misma.  


Madre e hija  



De izquierda a derecha: Montserrat, hija, y Fátima, mamá.

«Describiría a mi familia como divertida, dinámica y muy creativa. En nuestra casa siempre se escucharán risas, mi hija es igual, o quizá más graciosa que yo. Cuando logré independizarme económicamente, Monse y yo hemos sobrellevado diferentes situaciones, buenas y malas. Y siento que ese período fue muy importante para nosotras, nos demostró que juntas podemos y que no hay nada más lindo que tener su compañía», cuenta Fátima.  


Las compañeras de trabajo que son familia 



De izquierda a derecha: Liliana Hernández y Rebeca Martínez, amigas del trabajo.

«Tenemos dos años de conocernos y desde entonces nos apoyamos en cualquier cosa del trabajo. Aquí alrededor hay un montón de puestos, pero nuestra unión, amor y fe hacen prosperar la venta. Ponemos música, nos encomendamos a Dios para vender y compartimos nuestras alegrías y tristezas. Incluso con nuestros jefes, a quienes también consideramos como nuestra familia», comentaron.


Hermanas Montiel  



De derecha a izquierda. Lucía Montiel y Laura Montiel, hermanas.  

«Cuando estábamos pequeñas, Lucía se perdió. Era hora de irse y no la encontraba por ningún lado, ni en los columpios, ni en la cancha. Yo me asusté mucho y avisé a mi mamá. Ella salió a buscarla hasta en unos edificios abandonados, y toda la familia también. Pero nadie la encontraba. A los minutos la vi cruzando la cancha bien al suave. Lucía no se había perdido, sólo se estaba despidiendo de su nueva amiga», cuenta Laura. «Definiría a mi familia como leal y como un espacio seguro», agregó Lucía.  


Familia Pereira



De izquierda a derecha: Roberto y Bessy, esposos.

«En el año 2000 nos quedamos sin casa. Pasamos días y días en una búsqueda incansable. De un lugar por allá y de otro por aquí, así anduvimos buscando un lugar para poder vivir tranquilos. Luego de un par de meses, encontramos una casita con muchas accesibilidades que hasta la fecha hemos logrado adaptar. Y después se nos unieron los perritos, Pecue y Chiqui, y creamos un vínculo familiar que también nos ha permitido conocer a más vecinos. Nuestra familia es unida, libre, con mucho amor y salud», afirma Bessy.


Familia Rodríguez



De arriba hacia abajo: Santos y María, abuelos; Abraham y Fiorella, nietos.  

«Cuando tenía 14 años y mi hermano tenía 2, mi mamá decidió emigrar a otro país. Todo fue inesperado y de un día para otro. Fue un gran cambio, porque vivíamos todos juntos. Pero mis abuelos nos recibieron con amor, y con los años establecimos un lazo familiar muy importante y empático. Definimos a nuestra familia como fuerte y divertida», sostiene Fiorella.  


Familia Renderos  



De izquierda a derecha: Jhon, Isabel y Nicky.  

«Nos conocimos en la cancha, jugando fútbol, y formamos una familia. A pesar de nuestra identidad en esta sociedad tan homofóbica y machista, hemos sido aceptados como una madre trans y un padre trans. Tener a Isabel como nuestra hija ha sido hermoso, y nuestro mayor reto es darle lo mejor, que pueda acceder a educación de calidad y que logre sus metas. Ella nos hace feliz», compartió Nicky.  


Familia Osorio 



De izquierda a derecha: Ingrid Osorio y Amapola.  

«Hace más de un año que me independicé. Quería adoptar un gatito pero nunca encontraba. Le comenté a una amiga que andaba en la búsqueda y cinco días después me entregaron a una pequeña gatita blanca con hermosos ojos azules en una bolsa de papel. Con el tiempo me di cuenta que era sorda pero no ha sido impedimento para establecer nuestro vínculo. Ella es mi niña, yo la estaba esperando y ella a mí. No veo mi vida sin ella. Yo describiría a mi familia como amorosa e inusual», dice Ingrid.  


Familia Castillo



De izquierda a derecha: Keiry, Alfredo, Ashley, Wendy, Elisa, Francisco, Elisita, Blanca, Francisquito y Fran.  

«Vivimos en el mismo terreno, y hemos estado unidos siempre. Eso nos ha fortalecido. Además, la venida de nuestros nietos nos ha cambiado la vida. Es una alegría llegar a casa y encontrar a todos los nietos gritando y dando la bienvenida después de un día de trabajo. A nosotros se nos dio la oportunidad de convivir así y todas nuestras tristezas y alegrías las hemos compartido unidos y así hemos prosperado», comentó Elisa y Francisco.


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