La posibilidad de una educación libre

Lauri García Dueñas | 04/05/2022

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Aproximadamente veinte niñas y niños asisten a la Escuela Libre El Zonte Arts and Learning, donde los refuerzos escolares y las clases de inglés para los locales son gratuitos. Aquí, la premisa es un tipo de educación alternativa, en la que los y las estudiantes sientan que el conocimiento les pertenece.


Una casa antigua, una pequeña biblioteca con textos en inglés y español, una sala amplia que se convierte en aula de clases, una cocina y un baño limpios, con agua potable y también para beber, una alfombra en la puerta que contiene los zapatos de las y los niños que entran a recibir clases, a compartir en un ambiente relajado.

Un techo de lámina alto, celebrado y recién inaugurado, que conforma un teatro, o bien, una sala de lucha libre, cancha de básquetbol, un espacio amplio que espera fructificar aún más en la comunidad, un telón y, más allá, otra aula en forma de casita de madera para los más pequeños. Árboles, tierra, zacate, columpios de tela, un viejo microbús convertido en sitio de juegos. El mar al fondo. El calor. Dos ventiladores de techo refrescando la lectura y la escritura. Un pizarrón con el nombre de filósofas mujeres, no sólo nombres de hombres. Una fiesta con panes con pollo, refrescos, decenas de personas, extranjeros de varias latitudes y locales de El Zonte, La Libertad, El Salvador, disfrutando de la obra de teatro «Yo, Lucía» de Teatro al Viento y de la celebración con clowns de Argentina y una trapecista suiza.

Nueve años de ser una idea, un sueño, un deseo, una realidad surgida del documental «La educación prohibida», que Catalina Muñoz les recomendó a su hija Paola Miranda y a su yerno Mike Dooley, y fue el detonante para la creación de La Escuela Libre El Zonte Arts and Learning, fundada no sólo por esta pareja sino por otras madres y padres que querían una educación libre y también bilingüe. El documental citado realizó 90 entrevistas a educadores, en 45 experiencias formativas distintas a las convencionales, en ocho países de Iberoamérica. 

«¿Qué te puedo decir? estoy muy orgullosa de mi hija y de la escuela, fue realmente como un experimento, que sí creo, desde mi punto de vista, que ha sido muy bueno y beneficioso. Me acuerdo que yo quería esa educación para mis hijos desde pequeños, pero vivía en San Salvador y me topé con la educación tradicional. Pero sí, me acuerdo que mis hijos sacaban buenas notas y los profesores me decían cosas como que ‘pueden dar más’. ‘No, yo no lo voy a obligar’, me decía. Entonces, ese tipo de cosas a mí no me gustan y había leído sobre otros métodos como Montessori, pero no pude hacerlo y qué bueno que mi hija sí pudo y veo la diferencia en las dos niñas», cuenta Catalina. 



La «Escuela Libre El Zonte» está ubicada cerca de la playa El Zonte, La Libertad. Promueve un sistema educativo distinto al modelo tradicional salvadoreño: uno más alternativo, creativo y con mayores posibilidades de aprender mientras las niñas y niños se divierten. Foto: Kellys Portillo


La página web «Ciencia Sociológica» explica que la educación libre tiene definiciones distintas en diferentes partes del mundo, y puede ser entendida de muchas formas. La esencia de la educación libre es respetar el proceso de desarrollo humano, confiar en la vida y en la posibilidad de que la mujer y el hombre pueden construirse a sí mismos. 

Partiendo de esta base, los proyectos de educación libre se caracterizan por acompañar a las y los niños en este proceso, hacer propuestas y dar el ambiente necesario, pero con la idea principal de la no-directividad, es decir, no interferir en la toma de decisiones, ni dirigirla. Esto se traduce en dejar ser a la niña y al niño. 

Uno de los fundadores de la Escuela Libre de El Zonte, Mike Dooley, cuenta que al principio no tenían ni siquiera agua potable ni el lugar acondicionado como se encuentra ahora, pero que ha sido en gran medida la capacidad organizativa de Paola Miranda lo que dio un gran impulso al proyecto. Para él, la educación libre era la única alternativa, y asegura que Zoë, su hija mayor que actualmente tiene 15 años, está llegando a ese punto en que se ha dado cuenta de que «el conocimiento le pertenece» y se ha vuelto autodidacta. Por otra parte, reconoce que su hija Tessa, de 12 años, ha desarrollado una profunda empatía por los otros niñas y niños y también por los adultos, pues se ofrece a ayudarlos sin que estos se lo pidan. 



El programa de estudio de la Escuela Libre El Zonte se caracteriza por ser autónomo y diverso. Las niñas y los niños reciben clases de historia, inglés, teatro, filosofía y ecología. También incluye clases de acrobacia aérea, pintura, cocina, yoga, música y lucha libre. Foto: Kellys Portillo


Rosa González, una de las maestras de la Escuela Libre, habla de su experiencia. «La escuela libre, la misma palabra lo dice, ¿verdad?, es un poquito más libre. Los niños y niñas también aprenden jugando. Y eso es lo común, lo más principal, porque se hacen juegos para el aprendizaje de ellos. No solo van a estar ahí como esclavizados, como en las otras escuelas. Por ejemplo, en las escuelas públicas, el uniforme, los zapatos, escribiendo, copiando lo mismo y lo mismo, del libro a la pizarra y de la pizarra al cuaderno«. 

Ana María Larios tiene 39 años y es mamá de Luna y Paz, alumnas de la escuela. Relata que junto con otras dos madres, Milena y Paola, iniciaron en la escuela porque querían una educación que no fuera tradicional y que además fuera bilingüe. Después de nueve años, reconoce que ella, hija de la educación tradicional, fue muy tímida e introvertida, en cambio, «con mis hijas he visto que son bastante más desenvueltas y que se pueden desenvolver con mayor facilidad en diferentes ámbitos». 

Paola, parte de esta triada de madres fundadoras, revoloteaba de un lado a otro el domingo 20 de febrero de 2022, en que se cumplieron los nueve años de la escuela. Se acababa de inaugurar el teatro. Uno de los objetivos principales de este proyecto es que extranjeros y locales convivan sin tantas diferencias de clases sociales, algo que logra cumplirse, en su mayoría, gracias a la convivencia y a las cuotas diferenciadas.  

«Hoy me siento sumamente feliz. Feliz porque veo uno de los sueños que siempre he querido en El Salvador, que es juntarnos y que cuesta tanto, a veces, por la diferencia y la división política, social, racial, clasista. Siempre, siempre nos separa. Y ése era uno de mis sueños en este lugar… quería que no nos separara, que no hubiera diferencias sociales de clases. Entonces, para mí eso fue un sueño», dijo esa tarde. 

«Y con lo de mis hijas por igual, dije, bueno, ni modo, no seré la única. Seguramente, hay recursos, hay maneras. Y me cayó ‘La educación prohibida’, la cual fue una película que me abrió mucho los ojos y me quitó la venda. Dije, bueno, me quitó el miedo, aunque miedo siempre tengo, hasta el día de hoy, sobre las cosas que hago, sobre la aventura, sobre si va a llegar gente al taller, sobre lo que hago, pero vale la pena. En días como hoy, veo que cada vez viene más gente, siento que sí vale la pena y sí vale la pena seguir dudando y seguir apostando por la educación libre», confesó. 

Actualmente, aproximadamente veinte niñas y niños asisten a la Escuela Libre El Zonte Arts and Learning, donde los refuerzos escolares y las clases de inglés para los locales son gratuitos, y las cuotas diferenciadas oscilan entre los 30 y los 100 dólares. La escuela cuenta con maestros extranjeros y voluntarios, y acaban de hacer un convenio con la Federación Salvadoreña de Lucha para que profesores de esa entidad lleguen a dar clases a la escuela. La parte deportiva y física está también muy incentivada gracias a uno de los padres, que es atleta. 

Vídeo: Kellys Portillo

Durante la pandemia, como lo reportó Alharaca, muchas niñas dejaron de asistir a las escuelas públicas salvadoreñas para dedicarse a las tareas de cuidados. 

En términos generales, las tasas de deserción en El Salvador siguen siendo preocupantes. El cierre de la matrícula en el año 2019, según datos del Ministerio de Educación, fue de 1 millón 330 mil 646 estudiantes y al inicio del 2020 se reportaron matriculados 1 millón 145 mil 580 estudiantes. Poco más de 185 mil abandonaron el sistema educativo entre el final de 2019 y el inicio del año escolar 2020. La cantidad de estudiantes que dejaron la escuela entre finales de 2019 e inicios de 2020 es casi cuatro veces la deserción entre 2018 y 2019 (48 mil 832 estudiantes). 

En la Escuela Libre el Zonte Arts and Learning, la mayor parte de las estudiantes son niñas y la existencia de dicha escuela refuerza la asistencia a la escuela pública del lugar — algunos niñas y niños asisten a ambas— y tanto los fundadores como los padres de familia trabajan para evitar la deserción escolar en la comunidad. 



Edición: Mariana Belloso

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