Bertha Deleón: «El Estado salvadoreño no garantiza mis derechos, los está poniendo en riesgo»

Lizbeth Hernández | 23/05/2022

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Al acoso y persecución que la abogada salvadoreña Bertha María Deleón sufre por parte del Gobierno y sus seguidores, se suma la disputa que mantiene con su ex pareja, cercano también al Ejecutivo, por la custodia de su hija. En esta entrevista, Deleón nos cuenta de su proceso de asilo en México, y de los desafíos que enfrenta actualmente entre la persecución y la instrumentalización de su situación familiar por parte del Gobierno.

El presente de Bertha María Deleón es complejo e incierto. La situación que enfrenta «es injusta» y no va a dejar de señalarla. «No me voy a rendir y voy a asumir las consecuencias que traiga», expresa la abogada y defensora de derechos humanos, quien desde septiembre de 2021 cuenta con medidas cautelares ordenadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, debido a la situación de «gravedad y urgencia» que enfrenta por ser una voz crítica del Gobierno de El Salvador, encabezado por Nayib Bukele.  

Además, debido a las condiciones adversas para su seguridad e integridad, Deleón está refugiada en México. La resolución para esta condición la obtuvo en diciembre de 2021 pero le fue notificada oficialmente en febrero de este año. Al acoso y persecución que denuncia vivir por parte del Gobierno de Bukele se suma la disputa que mantiene con su ex pareja cercano también al gobierno salvadoreño, por la custodia de su hija.  

Deleón fue abogada del ahora presidente Nayib Bukele cuando era alcalde de San Salvador, pero su relación se quebró luego de que este asumiera la Presidencia. Buscó una diputación en las elecciones legislativas y municipales de 2021, como candidata del partido Nuestro Tiempo, pero no fue electa.  

Al igual que otras muchas mujeres no alineadas con el Gobierno, también ha sido blanco constante de los ataques en línea de Walter Araujo, ex presidente del partido ARENA, ex diputado y ex magistrado del Tribunal Supremo Electoral (TSE), quien ahora es un férreo defensor del oficialismo. Bertha lo demandó por expresiones de violencia, y este proceso le costó a Araujo su candidatura a diputado por Nuevas Ideas, el partido de Bukele. 

El 4 de mayo pasado, Deleón reportó a través de Twitter: «Este día ignorando mi condición de refugiada por razones políticas y por violencia de género, INTERPOL me ha interceptado y pretendían llevarse a mi hija por el orden de jueza. No voy a entregar a mi hija para retornar a #elsalvador donde corremos alto riesgo, voy a luchar» (sic).  

La abogada salvadoreña apuntó en la misma red social que ella y su hija fueron interceptadas en un «operativo escandaloso» y desproporcionado. Ese mismo día, se realizó la audiencia sobre el proceso de restitución de su hija; finalmente, la jueza decidió que no procedía.  

Esta situación es el detonante de esta entrevista con Alharaca. Bertha Deleón accede a hablar sobre la situación que enfrenta. Hasta ahora, no se había permitido una conversación con un medio al respecto. 


¿Cómo estás?  


Me siento bastante cansada. Agotada porque han sido momentos muy difíciles con la niña. 


Cuéntanos, ¿cuándo recibiste el estatus de refugiada?  


La resolución es de finales de diciembre de 2021, pero me fue notificada oficialmente hasta febrero de este año. A mí se me entregó la resolución y la constancia de refugiadas, tanto para la niña como para mí.  


¿Qué significa en términos legales adquirir el estatus de refugiada para ti y tu hija? ¿Qué derechos adquieres y qué protección de parte del Estado mexicano?   


Un derecho fundamental que implica el refugio para la niña y para mí es el derecho a no ser devueltas al país donde corremos riesgo. La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) realizó una investigación, analizó las pruebas que yo presenté sobre persecución política a través de la criminalización con la Fiscalía y también sobre la existencia del proceso de violencia intrafamiliar que existe desde junio de 2020 en El Salvador y que aún no ha sido resuelto. O sea, los procesos de violencia intrafamiliar tienen que ser rápidos, es decir, tienen que haber una resolución en dos meses, tres meses, no mucho. Han pasado ya casi dos años y yo no tengo una respuesta.  


¿Qué tuviste que probar para lograr recibir este estatus?  


Presenté constancias de la Fiscalía salvadoreña. Tenía cinco procesos penales abiertos, lo cual implica una amenaza concreta a mi libertad. Dado que la Fiscalía está siendo controlada por Bukele, no se puede esperar una investigación seria e imparcial. Aparte de eso, hay dos procesos que han sido judicializados ya, son otros casos. Es decir, tengo siete casos, dos que ya están judicializados y cinco en fase administrativa. También se presentó toda esta serie de amenazas, burla, desacreditación en redes sociales, en Twitter, en Facebook, en páginas que funcionan como periódicos digitales y que están siendo controlados por Bukele para desacreditar y atacar a quien él considera enemigos políticos. También presenté la constancia de la existencia de medidas de protección a mi favor por parte de la jueza especializada para una vida libre de violencia en El Salvador. Tengo dos medidas de protección, una en el caso de Walter Araujo y otra en el caso del papá de mis hijos. En ambos casos las medidas cautelares no se han cumplido. La desacreditación, la burla en las redes sigue, las amenazas siguen. También presenté la resolución de medidas cautelares que me dio la CIDH, donde la Comisión está ordenándole al Estado salvadoreño que me proteja.

Yo no creo que el Estado salvadoreño sea capaz de garantizar mis derechos, más bien ellos son los que los están poniendo en riesgo. Aparte de eso la COMAR realiza una investigación propia, pide un informe a la ACNUR y efectivamente el informe de contexto del ACNUR es concordante con lo que yo he manifestado. Al final la COMAR tuvo por acreditado el riesgo a la vida y a la libertad mía y por estatuto derivado para la niña. Porque la niña desde que nació ha vivido conmigo. Eso es importante decirlo. La niña desde que nació hasta la fecha, ha vivido conmigo. El mayor arraigo familiar, emocional, afectivo de la niña es conmigo y con su hermano.  


Después de meses de denunciar el acoso que estabas sufriendo, ¿cuál fue el detonante que te obligó a salir?  


Yo ya estaba muy agotada física y emocionalmente. Estaba bastante golpeada porque eran prácticamente seguimientos de hombres en moto. Eso se daba frecuentemente y no era una cuestión discreta. De hecho, en uno de estos seguimientos cuando yo me bajé a recoger a mi hija en el polideportivo de Merliot, donde estaba en gimnasia, en cuestión de diez minutos abrieron la camioneta y sacaron la computadora que mi hija usaba para las clases virtuales. Sacaron también la llanta de repuesto de la camioneta. Volaban drones en el patio de mi casa. Yo tenía un despacho jurídico particular, obviamente dependía de mis clientes y pues, ya no tenía. Obviamente también me había afectado toda esta campaña de estigmatización del Gobierno. Entonces era una guerra donde no tenía para nada, digamos, herramientas de defensa. Tampoco tenía confianza en el sistema de justicia. ¿Cómo voy a denunciar ante la Fiscalía controlada por Bukele el seguimiento que me están haciendo si viene del mismo lado? Ya no me sentía segura, tenía miedo por mi vida, tenía miedo de que en cualquier momento me capturaran y decidí salir. La idea fue salir a Estados Unidos y pensar detenidamente las cosas, porque no es fácil dejar todo.  


Deleón comparte que no habló con nadie sobre su decisión de ya no volver a El Salvador. Sabía que su teléfono estaba intervenido. Cuenta también que valoró su rol como abogada, defensora de derechos humanos y como madre.  



Es cierto que es importante la defensa de los derechos humanos. Es cierto que es importante denunciar, hablar lo que está pasando en El Salvador, las violaciones a la libertad de prensa y todo. Pero para mí, el principal rol es también el compromiso como mamá de mi hija. Esta pequeña está por cumplir siete años, mi otro hijo tiene 17, entonces, bueno, si yo falto y me meten presa, ¿quién va a cuidar de ellos, verdad? 

Aunque decidió no volver al país, Deleón explica que nunca cortó la relación entre su hija y su padre.  

Yo le comuniqué dónde nos encontrábamos. Aparte de eso, él le compró un iPad a la niña. El iPad todos sabemos que tiene un localizador, él maneja el iPad de la niña, él tiene acceso a todo. Él dijo que él no quería comunicarse con la niña con mi teléfono, sino que con el iPad. Yo permitía esa comunicación. 

Debido a esto, Deleón considera innecesaria la acción de la Interpol y nota que, más bien, el proceder de ésta tiene que ver con la influencia indebida que tienen su expareja y Bukele. 

Realmente estoy muy preocupada por esta alianza, qué es lo que va a pasar al final. Las afectadas somos nosotras […] Es totalmente desproporcionado lo que estamos viviendo. Tengo miedo y no es que quiera victimizarme. Tengo meses de estar sufriendo esta persecución totalmente irracional, llena de odio […] Tengo miedo y lo responsabilizo de lo que a mí me pueda pasar. 


¿Informaste al padre de tu hija que iniciaría un proceso de asilo, refugio? 


No. Tengo que ser muy sincera: yo me comuniqué con él y con mi hijo hasta febrero de este año. Yo únicamente les avisé cuando decidí en Estados Unidos no volver. No ha habido ningún espacio sano para platicar nada […] Él sabe que estoy en riesgo en El Salvador. Fue mi compañero durante 16 años. Él sabe que yo estaba en riesgo y que diferentes trabajos como defensora de derechos humanos me han implicado esto.  

La Fiscalía salvadoreña acusó a Deleón de maltrato infantil en perjuicio de su hija. Según las autoridades salvadoreñas, los hechos iniciaron el 24 de agosto de 2021. Para la abogada, esta acusación es otro ataque contra ella.   

A mí me quedó claro que el papá de mis hijos tiene el control de la Fiscalía […] A mí me queda clara la alianza que tiene y por eso también tengo miedo. Todo esto es violencia, todo esto busca callarme, destruirme, amedrentarme. 


Para ti es muy claro que hay motivos políticos en la reacción del padre de tus hijos contra ti.  


Él está aprovechándose de la oportunidad del contexto adverso político que yo tengo en El Salvador. Ambos, tanto Bukele como el papá de mis hijos, saben perfectamente que estoy sola. Saben que estoy buscando un trabajo. Realmente mi condición es muy vulnerable. Hoy más que nunca lo único que tengo es el Twitter donde escribo, denuncio, expongo. Eso es lo único que tengo y obviamente el apoyo legal de organizaciones de mujeres aquí en México. 

Desde febrero 2022, que me notificaron mi resolución de refugio, he tratado de dialogar con el papá de mis hijos, para que viniera a visitar a la niña, para que pague cuota de escuela de la niña, que he permitido que se comuniquen frecuente con la niña, a pesar de eso, él no aceptó ni si quisiera reunirnos por Zoom y dialogar, usó la información de nuestra localización y se las dio a la Interpol para que nos intervinieran. No era necesario ese procedimiento tan agresivo y desproporcional para la niña. Esto demuestra que él tiene influencia en el Gobierno, la agente mujer de Interpol que participó en el procedimiento me dijo que «arreglara» mis problemas con el presidente, «que yo le había quedado mal» y que empleados del Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador pasaban presionando para que ejecutaran nuestra localización. 

El cónsul general de El Salvador en México llegó a la audiencia, conversó con la jueza de restitución antes de la audiencia y estuvo durante la audiencia. Nosotras no lo llamamos, no nos saludó ni nada, no nos dieron ningún tipo de asistencia. Llego solo a verificar, aun cuando yo como refugiada pedí expresamente en la documentación que no informen a las autoridades salvadoreñas de ningún trámite relacionado con nosotras. 


Tienes medidas cautelares desde julio de 2020 y aseguras que no se han respetado, ¿qué incluyen estas medidas?  


Al papá de mis hijos le impusieron como medida que borrara una publicación en la que me relacionaba con pandillas. Él decía que yo tenía influencias con las pandillas y obviamente es un estigma. Siendo yo abogada penalista en El Salvador me ponía en riesgo. Le ordenaron que no hiciera ningún otro tipo de publicación relativa a lo que fue nuestra vida y no cumple. Expone a mi hija […] Usa terceras personas para humillarme […] O sea, es una guerra psicológica, mediática y obviamente para una mujer el hecho de que exista la amenaza de ser arrancada de sus hijos es violencia.  


*** 


Bertha Deleón ganó su reputación como abogada por su papel en casos que adquirieron notoriedad pública en El Salvador. Por ejemplo, fue parte del equipo que impulsó que se incluyera el delito de lavado de dinero en el juicio contra Francisco Flores, expresidente salvadoreño. 

Deleón ha representado judicialmente a mujeres que han sido encarceladas por emergencias obstétricas, como el caso de Imelda Cortez y el de Evelyn Hernández. Formó parte del equipo jurídico de la Colectiva Feminista, que defiende mujeres privadas de libertad por complicaciones obstétricas. Ha defendido a mujeres adolescentes y jóvenes privadas de libertad por infracciones a la Ley Penal Juvenil y ha intervenido como querellante en procesos penales por delitos de corrupción, como el del ex presidente Francisco Flores. 

Y su vida dio un giro a partir de 2016, cuando Nayib Bukele la buscó para consultarle su opinión jurídica. En ese entonces Bukele enfrentaba una acusación por parte de La Prensa Gráfica por ciberataques que sufría. Después de eso, Deleón se convirtió en abogada del ahora presidente salvadoreño durante cuatro años. 

Pero la relación entre Bukele y Deleón empezó a cambiar en julio de 2019, cuando la abogada expresó críticas al recién iniciado Gobierno de Bukele. Dichas críticas en su momento fueron leídas por un sector como reacción a que Deleón no fue designada como titular del Ministerio de Seguridad a pesar de que había expresado su interés por el cargo. Deleón afirmó en su momento que sus críticas no obedecían a esa lógica y que mantenía una relación «cordial y de respeto» con el mandatario.  

En 2021, la abogada fue candidata a diputada de la Asamblea Legislativa por el partido Nuestro Tiempo. No obtuvo la curul. Pero ya enfrentaba ataques por parte de Walter Araujo en redes sociales desde el año 2020. La confrontación con Araujo creció y ella lo denunció por sus ataques misóginos. Debido a esta demanda el político no pudo contender como candidato a diputado. 



¿Ves tu autoexilio como consecuencia directa de una venganza política, por tu candidatura o por la denuncia contra Walter Araujo? 


Sí, lamentablemente. Es un contexto muy adverso porque se me juntaron todos los enemigos en un momento altamente vulnerable para mí. Si yo hubiera tenido un espacio de garantías judiciales mínimas en El Salvador, yo hubiera dado la lucha como la he dado en otros momentos. No es nuevo para mí. El problema es que Bukele controla todo en El Salvador y yo no tengo absolutamente ningún apoyo […] Se me juntó este problema con Walter Araujo, que es una persona de confianza de los Bukele, la situación familiar con el papá de mis hijos y este ardor de Bukele por el hecho de decir que está mal criticar y usar mi libertad de pensamiento. Para él es interpretado como una traición […] Son tres machistas que no soportan a una mujer que dice no.  


¿Por qué crees que Walter Araujo tiene tanto poder?  


Porque es, digamos, uno de los pivotes de la  estrategia sucia que tiene Bukele contra todo el que le critica. Araujo cumple los deseos más oscuros de Bukele. No solo de Nayib, de Karim —hermano del presidente— también, porque dentro de todo está dentro de la estrategia también de comunicación política, que no solo es un tema positivo de propaganda, sino de acoso y destrucción de enemigos políticos a través de medios.  


Siguiendo con el contexto en El Salvador, ahora que también se han hecho públicas las evidencias de una negociación con pandillas, ¿qué piensas de la antigua aspiración que tenías tú de ser la ministra de Seguridad? 


Si esto hubiera marchado en ese sentido, yo no hubiera durado mucho en ese cargo. Pues, si bien es cierto, yo siempre he pensado que el diálogo con cualquier actor político es fundamental, pero siempre dije con transparencia, bajo los márgenes legales, no en las condiciones en las que ha pactado Bukele. Es obvio que ha pactado con las pandillas. Pero ¿cuáles son las condiciones? ¿Hay dinero de por medio? O sea, eso es totalmente un rompimiento del orden legal. Entonces, ¿qué hay detrás de la baja de homicidios?

También sabemos que la violencia de las pandillas no se reduce solo a los homicidios. La violencia de las pandillas toca las extorsiones que nunca han bajado. Lo que pasa es que los empresarios de transporte, que son los más afectados, no dicen nada públicamente. Tampoco han bajado los índices de violencia para las niñas y mujeres, las violaciones en las comunidades, las agresiones sexuales, la violencia intrafamiliar, los feminicidios. Cuando tuve ese pensamiento de formar parte del Gobierno de Bukele estaba en el entendido que era un hombre que tenía al menos buenas intenciones; ahora tengo claro que ellos buscaban el poder por el poder.  


¿Por qué crees que ha seguido todo este camino de mano dura?  


Yo pienso que no tiene ningún interés real en atacar la violencia extrema que vivimos en El Salvador, porque la política de mano dura es algo totalmente desfasado. Ya fue probado desde el Gobierno de Francisco Flores. Y así en adelante. Y lo único que ha generado es el fortalecimiento de la misma pandilla. La cohesión de la pandilla. También la convicción de que son actores políticos. Entonces, realmente no creo que esa sea la solución.  


Las medidas de régimen de excepción y detenciones masivas contrastan con la negativa de extraditar a los cabecillas de la MS13. ¿Qué lectura haces de esto? 


A mí no me cabe duda de que hay un pacto de Bukele con las pandillas. Sería todo un logro, pero como te decía, es totalmente oscuro y obviamente está trayendo sufrimiento a un montón de gente. Le llaman daño colateral, pero es un montón de gente en condición de pobreza que vive en las comunidades y que son las que salen en las redadas que se están llevando y que, con el régimen de excepción, ni siquiera los familiares tienen derecho a que les digan a dónde se lo llevan, por qué delitos se lo llevan, cuándo va a ser la audiencia, que es información básica. Están contraviniendo todo el ordenamiento internacional sobre derechos humanos y las obligaciones internacionales del país. […] Yo sí veo muy complicado el escenario y creo que es una bomba de tiempo también esto del pacto con las pandillas.  


¿Crees que todas estas acciones del Gobierno tendrán una factura en algún momento en las próximas elecciones?  


Yo no creo que sea tan pronto, sobre todo porque no hay ninguna otra opción. O sea, los partidos pequeños, bueno, no tienen todavía, digamos, el caudal necesario para poder disputar a Bukele. Aparte tienen muchas alianzas con grandes empresarios. Yo creo que, híjole, hay Bukele para rato.  


¿Y en este contexto vislumbras poder volver en algún momento a El Salvador?  


Honestamente, no sé si es por todo lo que está pasando, pero yo no quiero regresar a El Salvador. Genuinamente no quiero. Obviamente extraño mis amigas, mi trabajo, que para mí era importante… mi familia, mi hijo. Pero yo sé que no hay condiciones para vivir dignamente en El Salvador para mí. Entonces yo no quiero volver. Quiero seguir trabajando en derechos humanos. El tema de las mujeres siempre va a ser un tema mío. Quiero seguir estudiando. Creo que puedo aprovechar este tiempo fuera para prepararme y sacar la maestría, que nunca he podido y dedicar tiempo a mi hija, está chiquita va a cumplir siete años. Esos son mis planes y quiero tener la libertad de seguir señalando las injusticias que está pasando a la gente en El Salvador. 


Dentro del contexto que estás viviendo, ¿qué te alienta a seguir? ¿Cómo te sostienes? ¿Llamarías «resistencia» a esto, o cómo lo nombras?  


No sé si podemos llamarle resistencia. Estoy totalmente convencida de que lo que estamos pasando mis hijos y yo es injusto. Y no me voy a someter a lo injusto. Y eso me mueve mucho a no rendirme, a señalar, a pesar de que mi propia familia me dice que ya no escriba. A pesar de eso, creo que es importante porque obviamente que está pasando esto, no solo conmigo. Hay muchas personas que han tenido que dejar el país por amenazas, por casos inventados. Hay mucha gente en El Salvador que está sufriendo por falta de garantías […] Y bueno, uno asume las consecuencias, que no deberían de ser tan duras como lo que estamos pasando. Estoy agotada, pero no pienso callarme ni pienso negociar. Negociar en términos tan desiguales como los que me plantea el papá de uno de mis hijos. No pienso ceder ante el odio, ante el resentimiento de nadie. Si me voy a sentar en una mesa para arreglar algo, es en condiciones de dignidad y respeto. Y si no se da eso, pues seguimos con el litigio legal. Y lo que sí es que yo no me puedo preparar para una agresión física, no me puedo preparar y si eso pasa, o sea, los responsabilizo por completo, aunque quieran simular un delito como un secuestro. 


Ya para cerrar, ¿qué tan importante se está volviendo para ti hacer cada vez más frente a la violencia patriarcal desde el ámbito de lo jurídico? ¿De qué manera se pueden tejer redes para sostener justamente mujeres que enfrentan procesos no necesariamente iguales al tuyo pero sí similares en términos de asilo o refugio?  


Pienso que es fundamental que las organizaciones de derechos humanos que están apoyando mujeres refugiadas o asimiladas, no solo en México, en Estados Unidos, en Guatemala, piensen no solo en ayudar en búsqueda de una casa sino también para proveer trabajo digno. Es fundamental que las mujeres en condición de refugio o asilo tengan acceso a trabajos. Ahora que por ejemplo se puede trabajar vía remota. En mi caso, que soy abogada, me va a llevar un tiempo poder validar mis estudios aquí en México, poder también tener mi tarjeta para litigar o ejercer la abogacía aquí. Entonces en todo este tiempo es importante tener acceso a un trabajo que me de autonomía, pues no podemos opinar o ser libres sin autonomía, entonces eso pienso que es crucial.  


¿Algo más que quieras agregar? 


Solo voy a decir que no hay que rendirse. Hay cansancio, hay miedo en mí, por supuesto que hay miedo. No quisiera estar en esta situación, sin embargo, estoy clara que es algo injusto y no me voy a rendir y voy a asumir las consecuencias que traiga. Quiero estar tranquila, criar a mi hija, recuperar a mi hijo porque no me puedo comunicar bien con él. A veces pienso que ni siquiera es él quien me contesta los mensajes, porque lo que escribe no es de un adolescente de 17 años. Entonces quiero vivir tranquila, criar a mis hijos, trabajar.  

Sí estoy agotada y vulnerable, pero estoy consciente de que es importante seguir denunciando públicamente las detenciones arbitrarias, el acoso a periodistas, la corrupción y todo lo que está pasando en El Salvador, además voy a seguir luchando por trabajar siempre en defensa de derechos humanos. 

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