
El último directorio de cooperativas activas, publicado por el Instituto Salvadoreño de Fomento Cooperativo (INSAFOCOOP), con fecha del 30 de junio de 2025, registra 471 cooperativas en funcionamiento en el país. De estas, 12 están ubicadas en el departamento de Chalatenango y solo una opera en el distrito de La Reina, en el municipio de Chalatenango Centro. Esta cooperativa está integrada, en su mayoría, por personas migrantes salvadoreñas retornadas.
Su presidente, Óscar Portillo, se enorgullece al decir que ASCAPER es la primera cooperativa de personas migrantes retornadas fundada en el país, aunque él mismo es la excepción: nunca ha residido fuera de El Salvador. La Asociación Cooperativa de Ahorro y Crédito de Personas en Movilidad Humana (ASCAPER) fue registrada oficialmente en mayo de 2024 por el INSAFOCOOP, con el acompañamiento del Grupo de Monitoreo Independiente de El Salvador (GMIES).
El directorio del INSAFOCOOP apenas consigna otra cooperativa relacionada con la migración: la Asociación Cooperativa de Ahorro, Crédito, Comercialización y Consumo Los Migrantes de Meanguera, Morazán, aunque no es claro si su enfoque está dirigido específicamente a personas retornadas.
“Una de las peculiaridades del distrito es que prácticamente la economía depende de las remesas. Entonces yo estaba trabajando en una Unidad de Desarrollo Económico y dije: ‘hay que ver quizás esta situación visibilizada como un mecanismo de fortaleza'», relata Portillo sobre el origen de la iniciativa.
Según cuenta, el germen de la idea surgió en 2015, cuando ya trabajaba en esa unidad dentro de la municipalidad de La Reina, donde continúa laborando. Los pasos concretos para conformar la cooperativa, sin embargo, iniciaron aproximadamente en 2022, de acuerdo con GMIES.
Un lugar en movimiento
El Censo de Población y Vivienda 2024 (CPV) confirma con cifras lo que Portillo describe. De los 2,519 hogares registrados en el distrito de La Reina, el 48.51 % recibe remesas.
La Reina, que para 2024 contaba con una población de 7,583 personas, tiene al 8.19 % de sus habitantes viviendo en el extranjero. El 97.1 % reside en Estados Unidos. Para Portillo, la principal razón de la emigración internacional sigue siendo económica.
Sin embargo, el distrito (antes municipio) fue también uno de los más golpeados durante la Guerra Civil salvadoreña (1980-1992). Una noticia del periódico español El País de España reseña cómo en 1983, la guerrilla del FMLN ocupó la localidad, al igual que ocurrió en municipios cercanos como Las Vueltas o San Antonio Los Ranchos.
La Reina también aparece mencionada en el informe sobre la desaparición de las hermanas Ernestina y Erlinda Serrano Cruz, elaborado por la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) en 2004, caso por el cual el Estado salvadoreño fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), en marzo de 2005.
Según ese informe, comunicaciones internas de la Fuerza Armada de El Salvador identificaban a La Reina y otros municipios de Chalatenango como zonas de operación de la guerrilla; y, desde entonces, advertían la movilidad de sus habitantes fuera de las zonas áreas de conflicto, así como el desplazamiento de integrantes del FMLN.
La movilidad actual en el distrito se ha reducido, pero no se ha detenido.
Aunque la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) no ubica a La Reina entre los distritos con mayores retornos de personas migrantes salvadoreñas en su observatorio, Chalatenango Centro muestra un flujo constante de personas que regresan desde el exterior, con picos importantes entre 2013 y 2015. Justamente ese último año fue cuando Portillo identificó la necesidad de una cooperativa para quienes volvían. Según recuerda, en ese momento contabilizó al menos unas 500 personas retornadas en La Reina.

Un inicio complejo
Víctor Serrano, secretario de la junta de administración de ASCAPER, explica que la cooperativa fue concebida para apoyar a personas migrantes, retornadas y a sus familias.
Muchas de estas personas, dice, son autoempleadas: tienen disposición para trabajar, pero pocos puntos de apoyo en el país tras pasar años fuera. Serrano señala que en el distrito ya existían algunos proyectos de apoyo dirigidos a la agricultura y ganadería, principales actividades económicas de la zona.
Desde esos mismos sectores surgió la idea de transformar los apoyos recibidos de organizaciones como GMIES en algo más permanente, como una cooperativa.
Freddy Guevara, consultor de GMIES, explica que la organización ya desarrollaba proyectos con colectivos locales y buscaba promover el autoempleo y mejorar sus condiciones de vida.
Relata que el proceso de conformación de ASCAPER llevó cerca de dos años, entre capacitaciones, formación de futuros y futuras cooperativistas, asesoría legal y apoyo administrativo para completar los trámites ante el INSAFOCOOP.
ASCAPER quedó formalmente registrada el 22 de mayo de 2024 y, hasta la fecha, ha otorgado cerca de $27,500 en créditos blandos a unas 75 personas migrantes retornadas, o a familiares de estas. Tanto ese fondo, como los cerca de $12,000 utilizados para su inscripción fueron aportados por GMIES, según Guevara.

Sin embargo, tanto Barrientos como Guevara señalan que el contexto nacional ha afectado el avance del proyecto. Algunos trámites quedaron detenidos a raíz de acontecimientos ocurridos lejos del distrito.
El 9 de mayo de 2024, la Superintendencia del Sistema Financiero (SSF) y la fiscalía general de la República (FGR) anunciaron la intervención de la Asociación Cooperativa de Ahorro y Crédito Victoria, mejor conocida como Cosavi, por un presunto fraude por $35 millones, aunque la investigación inició mucho antes.
Menos de tres meses después, la Asamblea Legislativa aprobó la liquidación del INSAFOCOOP bajo el argumento de agilizar y hacer más eficiente la supervisión del sector cooperativo. Sin embargo, la institución aún no ha sido disuelta, y ASCAPER sigue a la espera de la aprobación de su Reglamento Crediticio para operar plenamente.
Barrientos explicó que el INSAFOCOOP, que todavía no ha sido liquidado del todo, “no nos puso trabas, pero empezó a trabajar más lento”. El cooperativista espera que, en 2026, la SSF asuma formalmente la supervisión del sector, lo que les permitiría “otorgar créditos más normales”; ya que hasta ahora su trabajo ha estado limitado a créditos blandos autorizados únicamente por el INSAFOCOOP.
*Este material fue producido con apoyo de Fundación Avina.