
“Vamos a dirigir el país hasta que podamos hacer una transición segura, correcta y justa.”
Declaraciones de Donald Trump.
“Vamos a llevar a nuestras empresas petroleras a arreglar la infraestructura y empezar a hacer dinero para el país.”
Declaraciones de Donald Trump.
Estados Unidos lanzó una operación militar de gran escala en Venezuela la madrugada del 3 de enero de 2026 que incluyó ataques aéreos en Caracas y otras zonas del país, según comunicados oficiales divulgados por el gobierno estadounidense.
El presidente Donald Trump afirmó que las fuerzas estadounidenses habrían capturado al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores, y los habrían trasladado fuera del país para enfrentar procesos judiciales en Estados Unidos.
Lo que no está claro:
- EE. UU. no ha presentado pruebas públicas de control efectivo del territorio venezolano.
- La vicepresidenta Delcy Rodríguez permanece en el país y no ha informado estar bajo custodia o amenaza.
- La legitimidad del poder en Venezuela, tras las presidenciales de 2024, en las que la oposición sostiene que el ganador fue Edmundo González Urrutia.
Nicolas Maduro on board the USS Iwo Jima. pic.twitter.com/omF2UpDJhA
— The White House (@WhiteHouse) January 3, 2026
Trump ha enmarcado estas acciones dentro de una campaña contra el narcotráfico y el fentanilo. Hasta ahora, el gobierno estadounidense no ha divulgado evidencia pública amplia que vincule a Venezuela con un rol central en ese mercado ilícito.
Según cifras divulgadas por la administración estadounidense, al menos 35 de estas acciones marítimas habrían dejado al menos 115 personas fallecidas, aunque no todas estas cifras han sido verificadas de forma independiente.
Explosiones y sobrevuelo de aeronaves fueron reportados en Caracas y en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira, en lo que diversos testimonios y agencias internacionales describen como impactos en instalaciones militares y zonas cercanas, aunque los detalles sobre víctimas siguen siendo parciales.
La escalada de acciones de EE. UU. contra Venezuela se produce en un contexto en el que la Doctrina Monroe es citada tanto en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional del gobierno de Donald Trump como en declaraciones oficiales tras el ataque. Durante la conferencia de prensa sobre el ataque, Trump reafirmó la influencia estadounidense en el hemisferio occidental bajo argumentos de seguridad y control regional.

El gobierno venezolano ha rechazado los ataques como una “agresión militar” y una violación de su soberanía, y ha señalado que no ha confirmado de manera independiente la situación de Maduro y Flores, exigiendo pruebas de vida y calificando las acciones como actos de violencia externa.
Venezuela atraviesa una prolongada crisis política e institucional y es clasificada como «no libre»o régimen autoritario por índices internacionales como Freedom House y V-Dem, en un contexto de persecución a la oposición, restricción de libertades, cuestionamientos electorales y violaciones a derechos humanos, documentadas por organismos internacionales. En las presidenciales de 2024, la oposición afirmó que su candidato, Edmundo González Urrutia, resultó ganador y posteriormente se exilió en España.

Gobiernos como los de México, Colombia y Brasil expresaron preocupación por la escalada militar y llamaron a evitar una mayor desestabilización regional. En EE. UU., sectores del Partido Republicano y votantes afines a MAGA criticaron la intervención por contradecir el discurso de “America First”.
Según información de agencias internacionales, el gobierno venezolano solicitó una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU y remitió comunicaciones al secretario general, António Guterres, tras los ataques de Estados Unidos. Posteriormente, Guterres expresó profunda alarma por la escalada y calificó la operación como un “precedente peligroso”, instando al respeto del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.
Fuentes: El País, Newsmax, Time, Reuters, EFE, Forbes, United Nations, Aljazeera.



