Caravanas

Miroslava Rosales | 07/03/2022

Desde 2018, miles de personas centroamericanas decidieron migrar en caravana para sortear los peligros del camino a Estados Unidos. Sin embargo, los gobiernos en la ruta les han dificultado el paso cada vez más. La escritora y académica salvadoreña Miroslava Rosales retrata en este poema su dolor al abandonar sus tierras en masa y enfrentar la violencia de las fronteras en su paso al norte.

Este país cruzado a diario 
por caravanas Buscan las gotas de la esperanza
allá en la tierra del águila calva

En la lejana frontera del Norte 
allá donde se dice
se piensa
se cree
habitan las serpientes los coyotes las lagartijas
las puntas de flechas y la sequía
las reciben
gas lacrimógeno 
milicias al son de los estallidos
golpes como del odio de Dios
puñetazos de bolas de fuego 
hogueras de espinas y de sal
balas de goma 
gas pimienta
pan podrido
fosas abiertas a la noche de los aullidos

Este país de polvo y de nopaleras
este país de abrazos suculentos
este país de leche agria en forma de navaja en forma de político
este país del ámbar y de la jacaranda en primavera
en búsqueda constante
de un arcoíris para sus hijos

Ni aquí ni allá cabida existe
para su dolor 
del tamaño de un desierto

«No hay sitio para nosotros» dicen entre sí
«No hay sitio para ustedes» les gritan

Dicen que soy mojada
que mi crimen es no llevar papeles 
La autoridad de la muerte no sabe que yo soy de tierra fértil y que hablo la lengua del magma
que soy del aroma a coco y del sabor del níspero
que bailo pese a las despedidas y a las pocas monedas en mi bolsillo sobre el techo de un verano inagotable de luz amable
que persigo un fin más noble
y que mi dignidad no se doblega ante ninguna bandera ante las oraciones de los hipócritas
Allá en mi tierra de volcanes siempre llueve a cántaros y 
los grillos visitan los patios de las casas y
las chicharras de marzo saben mi nombre: María Volcán

Soy María Volcán
y
el luto
un pájaro adentro
El luto una caída de clavos en la boca

El luto la inflamación de un nervio

¿Adónde el consuelo para mis pies bajo la aridez de la indiferencia?
¿Adónde mi hijo?
¿Adónde mi hija?
¿Adónde la matria como manto de lana abrazando mi corazón?

Este país de agave
en búsqueda de una melodía de afecto
en búsqueda permanente de los cuerpos

Su destino:
huir de los tiroteos de las llamas
de los escombros del esplendor
de las calles de sangre acumulada 
y adornadas por cabezas colgando de los puentes como farolitos de Navidad

Las caravanas son el éxodo de la esperanza
Necesitan de nuestros corazones de refugio
para en cualquier lugar del mundo florecer

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