Opinión

Dónde llegan los pasos: Hacia una escritura histórica de los exilios y desplazamientos de mujeres centroamericanas

Esta es la primera entrada de una serie de columnas de la historiadora Elena Salamanca. En estos textos, la autora analizará la exclusión histórica de las mujeres centroamericanas de la comunidad política desde las variables del exilio y el desplazamiento forzoso.

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Abro esta serie de columnas con una llave que he guardado mucho tiempo. Esta llave no abre, desencadena y desencadenar es también romper, desatar e incluso liberar. Esa es mi intención, entre la historia, el archivo y la biografía, para compartir y pensar desde estas escrituras. Escribir hasta dónde llegan los pasos, hasta dónde han llegado las mujeres no retórico, es una pregunta que nos apela y desencadena otras: por qué no hemos estudiado los pasos de esas mujeres, por qué sus migraciones o desplazamientos han sido despolitizados por las historiografías tradicionales y por qué exilio y asilo político han sido palabras y categorías masculinizadas que patriarcalizan al sistema y al movimiento migratorio. Desde mi experiencia como investigadora, las fuentes demuestran que tanto mujeres como hombres han sufrido persecución política que ha causado su expulsión de su comunidad política de origen, es decir su estado nación. 

Hace tiempo ya que investigo y escribo sobre el exilio centroamericano en México la primera mitad del siglo XX como tema de mi tesis doctoral. Este trabajo me ha conducido a desmotar, como metodología y también como una des-interpretación propia del mundo conocido, cómo narrar los exilios, asilos políticos, refugios y desplazamientos de las personas centroamericanas, muchas de ellas con una línea eufemística de “viajó”, “estuvo” e incluso “vivió” escrita en sus biografías. A modo de presentación de las columnas que vienen, este primer texto sienta unas bases en territorio aún movedizo, en el que el centro de mi atención y documentación es seguir las huellas de los desplazamientos de las mujeres centroamericanas en el siglo XX e incluso el XXI. 

Mi interés ahora es compartir los hallazgos de mis exploraciones en archivos y escrituras para historizar las experiencias de exclusión que las mujeres centroamericanas experimentaron de sus comunidades políticas, llámense estas patria, nación, país, estado nación. Entiendo esta exclusión de la comunidad política como un desplazamiento hacia los márgenes, desde los papeles de la ley hasta el propio territorio. Pero esa exclusión no es la única que vivieron las principales agentes de mis textos. 

La perspectiva de género representa un reto con respecto a la investigación entre los exilios y desplazamientos de las mujeres y los hombres. Esto es más que evidente cuando sabemos que los hombres son ciudadanos de las naciones centroamericanas desde sus fundaciones, entre 1823 y 1824. Entonces ¿cómo alguien que no existe en la ley ni en la imaginación incluso de quienes legislan puede ser excluida, perseguida, enjuiciada, encarcelada, acusada, acosada, desterrada, exiliada, o deportada? La historia de las mujeres es una historia de paradojas. Del ser y del estar del no (poder) ser aunque se esté. Entonces la pregunta tiene sus respuestas y sus otras tantas dudas que expanden la escritura y la búsqueda. Y los conceptos de los que me valgo tienen la posibilidad de la elasticidad y la porosidad para que sea posible re pensar y re situar.  

La historia puede también responder a la ironía de las preguntas, porque desde el presente resulta irónico que la mitad de la población de un país y también la mitad de la fuerza de trabajo (trabajo de cuidados, crianza, del hogar, no sólo del escasamente remunerado) no exista. Pero ocurrió. La memoria de corto plazo o el pasado de corta duración no permite imaginar esos mundos que fueron posibles por centurias y sentaron bases que aún nos excluyen como mujeres de las comunidades políticas.  

En estas columnas voy a partir de casos documentados ocurridos entre 1919 y 1999. Las fuentes son diversas y van desde la ficha migratoria, el testimonio, la crónica, las escrituras personales, las autobiografías y las autoficciones, el bordado, el dibujo y la fotografía. Todos los medios que sea posible historizar porque las mujeres transitaron muchos medios para defenderse de la expropiación de todo, comenzando por su nacionalidad.    

Casi un siglo de ese ir y venir del horizonte y la lucha para tener derechos y libertades en Centroamérica. Y así como las fuentes son dispersas y diversas, la posibilidad de articularlas de donde he aprendido a hacerlo, nos presenta una larga duración, nos despliega un repertorio de luchas, resistencias, registros y estrategias y nos dice que es necesario volver a visitar cada ficha mecanografiada y cada pesado de tela si fuera necesario. Los tiempos son necesarios y estos días muchas sobrevivientes de esos períodos históricos atroces llevan aún la memoria en el cuerpo.  

Esta columna-llave es la primera de las entregas que durante un año publicaré en Alharaca, bajo los ejes de Género y exilio. Mi intención es demostrar cómo las mujeres han sido excluidas históricamente de la comunidad política, y en estas exclusiones me es posible identificar al exilio y al desplazamiento forzoso como variables de la exclusión. Dicho esto, es pertinente mirar desde el presente los retos de contar estas historias entre las dos orillas posibles del tiempo: el pasado y el futuro. Hacia qué caminos nos conducimos las mujeres de la región.  

Dónde llegan los pasos, título de la primera entrega, toma su nombre como un préstamo del libro de Claudia Lars publicado en 1953 Donde llegan los pasos. El desplazamiento del Donde hacia el Dónde (me) activa preguntar por una trayectoria del pasado hacia el presente para pensar en estas historias, desde dónde, con qué herramientas y fuentes documentarlas, y desde dónde puedo, o no, escribirlas. Mi trabajo con Lars, ya conocido entre algunas colegas, me ha llevado a la interpretación y estudio de varios conceptos, como exilio, desplazamiento, destierro e incluso fuga. Por esto, he decidido usar uno de sus libros, escrito en Guatemala, después de su desplazamiento mexicano y estadounidense, como guía. Sé más del desplazamiento de Claudia Lars por sus cartas a Gabriela Mistral que por sus propios escritos. Las redes de mujeres son para mí, y se verá en estos textos, el sostén invisibilizado de estas historias. Una mujer sobrevive porque hay otras ejerciendo ese trabajo de cuidado, un archivo de una mujer sobrevive porque guardar, registrar, recuperar y remendar es también trabajo de cuidados. Mi interés como académica es también reforzar esas redes del pasado para sos-tejer este futuro en llamas y que podamos apreciar cada pieza y testimonio material de una mujer o una niña citada en estos escritos precisamente como un documento de historia en tiempos de barbaries. 

Vamos a ver hasta dónde nos llevan estos pasos.  


La autora

Elena Salamanca Historiadora, escritora y curadora de arte salvadoreña radicada en México. Es Candidata al Doctorado en Historia por el Colegio de México. Es Honorary Fellow in Writing por el International Writing Program de la Universidad de Iowa. Es Máster en Historia Iberoamericana Comparada por Universidad de Huelva, España (2012) y Maestra en Historia por El Colegio de México (2016).

Sus líneas de investigación son género, ciudadanía, historia de los exilios, desplazamiento forzoso, historia política y memoria.

Su próximo libro es DESBORDADAS. Prácticas artísticas y cultura política de las mujeres en Centroamérica, siglos XVIII-XXI (Guatemala, Universidad Rafael Landívar, 2026). Sus libros más recientes son: en historia, Cons-Telar. Redes, cruces e interconexiones de mujeres en la cultura visual de Centroamérica 1921-2021 (Centro Cultural de España, 2025) y Kneeling before corn. Recuperating More-than-Human Intimacies on the Salvadoran Milpa (The University of Arizona Press, 2024); y en divulgación histórica para infancias Guardianas de la Paz. Historias ilustradas de memoria y esperanzas (PNUD, 2025); y SIEMPREVIVAS: Mujeres extraordinarias en la Historia de El Salvador (Kalina, El Salvador, 2022) .

Es creadora, escritora investigadora y co-coordinadora de la colección de literatura infantil SIEMPREVIVAS: Mujeres extraordinarias en la Historia de El Salvador (2020-2022) y fue co-coordinadora, investigadora y escritora del libro Guardianas de la Paz. Historias ilustradas de memoria y esperanzas (PNUD, 2025).

Como especialista en género e historia de las mujeres, ha sido consultora de organismos internacionales como el Programa de Naciones Unidas para El Desarrollo (PNUD), Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), ONUMUJERES, Centro Cultural de España, Unión Europea y salvadoreñas como Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (ORMUSA), entre otras.

Ha recibido dos veces la beca de investigación LLILAS Benson, del Instituto Teresa Lozano Long de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Texas en Austin, en 2023 y 2015. 

Ha sido profesora de historia, género y literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Iberoamericana León, en México; la Universidad Rafael Landívar, en Guatemala; y la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), en El Salvador. 

Ha sido conferencista invitada por el  Museo Reina Sofía de España (2025),  Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (2025), Instituto de Arte de Chicago (2024), California State University, Northridge (2024), Universidad de Costa Rica (2024), Universidad Rafael Landívar de Guatemala (2024), Centro Maria Sibylla Merian de Estudios Latinoamericanos Avanzados (2023), Museo Nacional de Antropología de El Salvador (2018) y Universidad Tecnológica de El Salvador (2021 y 2023), entre otros. 

Actualmente forma parte de la cohorte de investigadoras del libro Land. Environmental Change and Human Experience (Oxford University Press, 2027) de Oxford Intersection Project, en el que estudia la historia de las mujeres desplazadas y repobladoras durante la guerra civil salvadoreña y su relación con el impacto ambiental, la regeneración de la tierra y la memoria. 

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