
Convencida de que nadie debería ser borrada de la humanidad por su identidad, Juana decidió escribir su propia historia. En Este hogar que es mi cuerpa, su primer poemario publicado por la editorial Caribeñxs, la autora convierte la poesía en un espacio de memoria, resistencia y ternura. Sus versos nombran el dolor, pero también reinventan el amor, el cuerpo y la posibilidad de existir con dignidad en un territorio que muchas veces niega esas vidas.
En esta entrevista, La Juana Torres habla sobre escritura, identidad trans, activismo, afectos y los desafíos de publicar poesía disidente desde el Caribe colombiano.
¿En qué momento sentiste que la escritura era la puerta que debías abrir para experimentar el amor, la escucha, el autorreconocimiento y el reconocimiento de otras personas?
Desde siempre. Para mí tener cercanía con el otro es vital, más cuando esa otredad me comprende: una realidad cuir, trans/travesti, disidente, diversa. Sé, como parte de esta tierra tan ajena y tan nuestra, lo que es el rechazo, la vergüenza, ser objeto de ridiculización, y lo que eso provoca en ti. Cuando aprendes a vivir con eso, no se lo deseas a alguien más.
Nadie merece que su identidad le borre de la humanidad. Entonces escribir me permite eso: darle voz, nombre y una mirada distinta a la narrativa que tanto daño me hizo: la transfóbica, la machista, la clínica, la religiosa, la familiar. Y eso me ha dado un lugar desde el cual existir y resistir.
Has expresado que este es un libro en clave trans/travesti, creado y promovido por quienes creen en el poder de una voz del Caribe colombiano frente al canon literario. ¿Cómo nació esta obra y qué quisiste consignar en ella?
Este proyecto poético surge de mi llegada a Montería, que tanto me ha dado. No sería la mujer trans y la escritora que soy, si no hubiera llegado hasta aquí. Hay una historia en clave trans/travesti situada en este contexto en el que existimos: empecé a escribir los poemas que conforman el libro escapando de otras formas de violencia más cercanas y afrontando que debía defender mi cuerpo, mi vida y mi futuro con dignidad.
En “Este hogar que es mi cuerpa” hay un ejercicio político y poético, de escrituras disidentes y antinormativas; son poemas que utilizan lo poético para hablar en primera persona, para construir mi memoria personal, nombrar mis dolores y escribir una Montería donde las travestis nos amamos y donde todo termina conectándose para armar un imaginario literario que me representa enormemente, que habla por mí, que alguna vez sentí que nadie hablaba por mí en lo literario.
¿Cómo influye tu identidad trans en tu poesía?
Mi identidad trans es parte de mi voz poética. Hay cosas que solo podrían escribirse desde esa vivencia en este mundo. Y cosas que solo entendemos quienes vivimos en estas corporalidades y cosmovisiones.
¿Cuál ha sido el principal reto al lanzarte a escribir tu primer libro?
Para nosotras, las trans, todo es difícil, desde cualquier lugar que se mire: en lo laboral, literario, en el amor, etc. Construirlo ha significado un arduo trabajo y esfuerzo, pero he contado con la suerte de tener personas a mi lado que han sido vitales: Caribeñxs, Fondo Lunaria y mis amigas. No hay nada imposible cuando alguien puede verte, cuidarte y empujarte con amor. Eso ha pasado con este primer poemario. Inicialmente, no creía en él, pero me ayudaron a creer lo suficiente; y, todavía queda mucho esfuerzo, que siga llegando a otras manos y a otros territorios.
En la región, por tradición, se ha enquistado una cultura machista y excluyente que deshumaniza aquello que no está canonizado o estandarizado. En ese sentido, ¿podríamos decir que tu poemario legitima la creación de espacios o refugios para decir lo que nadie más quiere decir, aquello que se pretende que no existe?
Por supuesto. El solo hecho de que una persona trans, una marica, una travesti en este país se tome la palabra, creé, exista visiblemente, ocupe otros espacios múltiples, ya resignifica que no hay forma de eliminarnos o de quitarnos del medio. Eso le duele a la comodidad criminalizante, discriminatoria y violenta. Sin temor a equivocarme, lo que más deseo es que mi libro pueda convertirse en refugio y en hogar, que recuerde a mis lectores que se puede vivir siendo estas bellezas que somos. Y que nuestros cuerpos no son enemigos: ni nuestros, ni de nadie.
¿Ves la poesía como una forma de activismo?
He hecho activismo. Lo político significa recordarle al otro, a la institucionalidad, al que te odia, al que intenta borrarte, que merecemos más de lo que nos han hecho creer que merecemos. Sin embargo, el activismo más grande en el que creo es ese en el que sigo viva, y, sobre todo, en el que puedo seguir escribiendo. Pero no veo mi trabajo poético solo desde el activismo, sino también desde lo literario, desde la transformación del dolor, desde el valor narrativo, simbólico. En conclusión, la poesía es política también y eso responde a un pilar activista que siempre hará ruido.
¿Qué poema de Este hogar que es mi cuerpa te representa con mayor fuerza y por qué?
Los poemas que más me hacen sentir cerquita de ganarle a la vida, son aquellos en los que les escribo a mis madres:
PROMESA TRANS
A mi viejita, María Victoria Pérez.
Cuerpo tuyo soy,
donde supe entender lo que fue un hogar,
cuerpa tuya soy, la loca de tu nieta,
que desearía poder decirte adiós
como nunca pudo,
mamita, te extraño desde mi propia ausencia,
desde los vacíos que como flechas,
han rajado mi sueño.
Y desde aquí, busco en los años
la forma de siempre llegar a tu abrazo,
de encontrar el lenguaje correcto
para escribir nuestra historia de amor.
¿Qué apoyo has recibido del sector cultural local para difundir tu obra y qué esfuerzos ha tenido que asumir Caribeñxs para ampliar su alcance?
Poco espacio en medios de comunicación. Por el momento viene siendo una labor de difusión personal, desde Caribeñxs como editorial y desde mi propia gestión. Sin embargo, estamos logrando cosas importantes: estar por primera vez con el libro en Un río de libros, en su décima y más reciente versión; lanzar la obra en Casa Cabaret, en Valledupar, y programar también un lanzamiento en Cartagena, ambos espacios autogestionados creados por gente que cree en otras formas de arte y cultura. Seguimos buscando espacios, apoyo y difusión.
¿Cómo podemos contribuir, desde los medios de comunicación, los distintos sectores de la sociedad y las familias, a que “las cuerpas” tengan un lugar en la memoria, en las lecturas y en la agenda cotidiana?
Simplemente aprendiendo a escucharnos, a darnos un lugar en la mesa, a pagarnos por nuestras experiencias y a nunca cerrarse desde la incomprensión a quienes somos en nuestra diversidad. En pocas palabras, este país debe aprender a amarnos trans y travestis.
¿Dónde se puede comprar «Este hogar que es mi cuerpa?
El libro está disponible en Montería en la librería independiente Libro Tinto, en Bogotá en El Cuarto Plegable; en la Organización Feminista Caribeñxs y conmigo: me encuentran en Instagram como @lajuanatorres_
Una versión anterior de esta entrevista fue publicada en Chica Noticias el 27 de octubre de 2025.