República del excremento

Miroslava Rosales | 12/09/2021

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En septiembre el patriotismo pareciera montar un velo frente a las profundas violencias que atraviesan El Salvador. Los poemas de la escritora y académica expresan el dolor de atestiguar un país desangrado, decapitado. Esta publicación es parte de una colaboración con la Red de Investigación de las literaturas de mujeres de América Central (RILMAC).

País mío no existes

solo eres una mala silueta mía 

una palabra que le creí al enemigo

Roque Dalton


Porque el plomo de la mentira cae, hirviendo,

sobre el cuerpo del pueblo perseguido

Efraín Huerta


Yo del país decapitado 


País mío

país nuestro

todo es el cúmulo de tus heridas y el pus  

tantos siglos 

                    bajo el signo de la necrosis

que ya no reconoces la sinfonía de la ternura más elaborada

Solo mordazas Solo mordazas en ti   


País mío país nuestro

país de madres decapitadas y ninfas sarnosas

de cíclopes tatuados con cuchillo en mano

de ancianas sin la claridad de la luna

de niños niños anhelando los violines del mar y del cielo

los clarinetes de los bosques sin manchas de vinagre


República del excremento                                             

país de cerdos que devoran los corazones de los más pequeños

país   país   país   país   país   país

de cocodrilos en las esquinas a la espera de un transeúnte descuidado 

país mío un cadáver la esperanza leños secos los burócratas 

país de clicas que se expanden 

como células cancerosas en un cuerpo de edad avanzada

de fosas clandestinas 

país de homeboys y palabreros

cárceles atestadas de aguijones moscas y ratones 

País sin mausoleo digno de veneración

nadie te ofrenda cantos de gloriosa paz y trompetas de oro y jazmines 

País el ataúd de mis palabras 

País sangrante fruto sobre mi mano

país 

       plaga de termitas y leones

País mío

contemplo tus escombros de templo de gusano

en medio solo el llanto se alza como bandera descolorida

Te adentras a mí con las páginas sangrientas de los periódicos

en las cuales hay niñas mutiladas de los arcoíris 

País de gases lacrimógenos machetes y fusiles contra la danza del sol

piara de policías y políticos


País mío

las ratas y millones de cucarachas salpican tu morgue (a punto del colapso)

y las cabezas de mujeres te pueblan los ríos como cangrejos

solo lobos custodian tus fronteras de aluminio y electricidad


¿Cuándo 

              país mío

serás la hierba acariciada por la lluvia más generosa

a darte al sol 

                    como niño a su joven madre

        como el cometa al cielo sin lágrimas

a ser abrigo de begonias para los insectos 

los que no saben de la partitura

vivaz como un paisaje del trópico?


¿Cuándo serás la música del alba y no de la rabia endurecida?

Yo solo escucho los aullidos de la noche que avanza como una fila de inmigrantes en el desierto

País mío no existes

es la verdad

la terrible verdad de tu epitafio

nadie habla más de ti 

                                 para el vuelo de los caballos

solo tu sangre es digna de titular

vos mi enemigo de primera fila 

por tu ponzoña 

por tus golpes en cada una de las notas de mi delirio


¿Cuándo 

              país mío

                            los girasoles se multiplicarán para los niños con pega en sus estómagos? Solo conocen la crueldad en forma de picahielo

solo conocen la crueldad en forma de político


¿Cuándo tendrás la vivacidad de las heliconias de un parque botánico 

y las gaviotas de un mar muy limpio 

y el sabor del melón 

y podrás dar caricias a nosotros los desvalidos como un padre comprensivo?

¿cuándo el sosiego de mi raíz?

¿cuándo el recuerdo sin más llanto como mazo?

¿cuándo la brisa en vez de alacranes para mi cabellera?

¿cuándo serás la casa para mis espinas

el bálsamo la miel el aroma a lavanda para este dolor acumulado?


País mío 

¿por qué tantas murallas y cercos eléctricos para tus ojos?

¿por qué tu maquinaria del odio sigue funcionando en este olvido?

¿por qué las alabanzas no te resucitan?

¿por qué te vuelves hueso roído en la mugre?


País mío

te pareces al sauce talado que ha sido dejado a la orilla de la carretera

al sicario sangrando en el hacinamiento de una cárcel del Pacífico

al buey destazado

Te inhalo 

               como la cocaína más barata 

a veces eres una luz que entra a una de las grutas de mi corazón

y te posas allí como corderito

y te miro caer al fango desde siempre

                                    desde siempre


País mío

solo destacas por ser el criminal de la noche más extensa 

la noche cúpula de víboras

por el filo de tus cuchillos contra la risa 

por los disparos de tus noches sin bondad 

                                                                 colmadas de murciélagos 

por tus chupaderos y autohoteles en donde la esperanza siempre se oxida muy temprano

en ti el licor es una hemorragia sin cura

y tus calles 

y tus discotecas

y tus prostíbulos y tu psiquiátrico me recuerdan a los intestinos necróticos que he visto en los hospitales del excremento


Hermanos míos

todo el país la línea blanca

la elegía de las ballenas 

País el peso de tus lágrimas me hunde en la desolación de los violines


País

amoroso jardín para los bendecidos por el dólar y las joyas

¡Gloria a la bestialidad!

¡Gracias por nuestro hundimiento!

Nada de nuestros sueños quedará en pie

solo sus bancos y sus compañías y sus centros comerciales y sus partidos políticos

Nada de nosotros quedará en pie ante la tempestad de las sierras eléctricas


País mío 

país nuestro que estás en el cielo 

¿por qué tus hijos te decapitaron con este machete?




Este poema fue publicado como parte de una colaboración entre Alharaca y la Red de Investigación de las literaturas de mujeres de América Central (RILMAC).

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