Principios y lineamientos generales de actuación contra las agresiones y los acosos sexuales

21/02/2020

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Principios y lineamientos generales de actuación contra las agresiones y los acosos sexuales en espacios literarios y artísticos centroamericanos*

  1. Introducción

Como colectivo de mujeres artistas, escritoras, periodistas, académicas y gestoras culturales de la región centroamericana; hemos decidido abordar el sexismo y la visión androcéntrica de la cultura, que ha privilegiado la experiencia de los hombres letrados, entendiéndolo como una de las grandes problemáticas que impiden el libre goce y convivencia de todas. 

La elaboración de este documento, resultado de procesos sociales de las mujeres y del reconocimiento colectivo de un malestar y de un daño, ha surgido de nuestro interés por tener espacios literarios y artísticos libres de sexismo y de agresiones y acosos sexuales. Queremos contribuir y decidir colectivamente sobre cuáles son los espacios que deseamos. 

Por lo tanto, nos hemos organizado para confeccionar estos principios y lineamientos con el propósito y la esperanza de que se extienda a espacios culturales atravesados por prácticas patriarcales para que, en un futuro cercano, estos elaboren sus propios protocolos con las instrucciones particulares y las herramientas específicas acordes a la naturaleza de cada actividad (festivales, ferias, eventos, etc.) y a la legislación de cada país. 

Las actividades literarias y artísticas son espacios de encuentro y relación que, como otros espacios públicos, en ocasiones, se pueden convertir en el escenario de comportamientos que impiden el disfrute de todas de manera plena. La violencia sexual o la amenaza de sufrirla es una de las limitaciones más importantes del acceso a los espacios públicos y repercute en la igualdad de oportunidades para las mujeres profesionales de la cultura.

Por este motivo, el presente documento adjudica un rol importante a las personas responsables de y trabajadoras en los espacios literarios y artísticos centroamericanos. Dicho rol consiste en formar criterios y herramientas para comprender qué es la violencia de género en estos espacios y concienciar al respecto; formarse en estas problemáticas y saber cómo actuar es fundamental para erradicar prácticas violentas y situaciones potencialmente peligrosas o incómodas. 

Asimismo, las y los organizadores deben saber atender a las afectadas cuando se ha producido una agresión para generar el aprendizaje necesario. Lo anterior se plantea para garantizar que, en espacios de fomento a la cultura, la literatura y el arte, estas personas tengan un rol activo contra la violencia machista, tal y como lo hacen otros actores sociales y políticos de la región y el mundo. 

Para cumplir este objetivo central, las siguientes medidas son primordiales:  

-Que el sector cultural, literario y artístico actúe de manera conjunta y consensuada para establecer formas de actuación y prevención que sean efectivas y útiles.

-Que el sector cultural, literario y artístico considere que muchas de las agresiones y los abusos sexuales a los que este documento alude son delitos tipificados en los códigos penales de los países centroamericanos.

Por lo tanto, para garantizar la implementación de estos principios y lineamientos generales, se requiere una actuación responsable por parte de agentes culturales en colaboración con gestoras y gestores de diversos locales, salas, etc.

  1. Definición de violencia contra las mujeres y violencia sexual

Las convenciones internacionales en derechos de las mujeres, firmadas por la mayoría de los Estados del mundo, amparan el derecho a una vida y espacios libres de violencia, tal como lo precisa la Convención Belén Do Pará. Esta Convención define como violencia contra la mujer a cualquier acción o conducta basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico, tanto en el ámbito público, como en el privado; y que “tenga lugar en la comunidad y sea perpetrada por cualquier persona y que comprende entre otros, violación, abuso sexual, trata de personas, prostitución forzada, secuestro, acoso sexual en el lugar de trabajo, así como en instituciones educativas, establecimientos de salud o cualquier otro lugar”. 

Asimismo, la Plataforma de Acción de Beijing plantea, como una de sus esferas de preocupación, la violencia contra las mujeres y, dentro de ella, la violencia sexual, instando a los Estados partes a promover y desarrollar acciones orientadas a combatir y erradicar este tipo de violencia, debido a que afecta el logro de los objetivos de igualdad, desarrollo, paz y construcción democrática de las naciones.  

Basados en estas declaraciones, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la violencia sexual de la siguiente manera: “Todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de esta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo”. En relación con los actos específicos que se consideran violencias sexuales, esta organización determina que abarcan desde el acoso verbal hasta la penetración forzada y una variedad de tipos de coacción, desde la presión social y la intimidación hasta la fuerza física.

En el marco legal centroamericano, las violencias sexuales se encuentran tipificadas en sus respectivos códigos penales, así como en las legislaciones en materia de igualdad y las leyes de regulación de las relaciones laborales. Será responsabilidad de los y las agentes culturales y de la dirección de los espacios literarios y artísticos centroamericanos informarse sobre las tipificaciones que define el Código Penal del país en que operan o tienen lugar sus actividades (festivales, ferias, eventos, etc.). Dichas tipificaciones deberán citarse en sus respectivos protocolos. 

  1. A quién va dirigido

Entendemos la violencia sexual, el acoso y los “favores” sexuales como una forma histórica de las relaciones de poder y comprendemos también que esas relaciones de poder atraviesan el mundo cultural, artístico y literario, por eso hacemos este llamado. Diversos estudios demuestran que la violencia sexual es ejercida principalmente por hombres y que las personas agredidas sexualmente son en su mayoría mujeres. 

Por ejemplo, según el Informe sobre Hechos de Violencia contra las Mujeres 2016-2017, de las denuncias recibidas entre 2015 a 2017 en la Fiscalía General de la República de El Salvador, en el 94.29% de los casos las agredidas son mujeres, mientras que el 86.17% de los agresores denunciados son hombres. Por otro lado, en la Unión Europea, por medio de una encuesta que quiso ir más allá de las denuncias oficiales, se determinó que el 98% de los autores de la violencia sexual son hombres. 

También, en un porcentaje menor, hay hombres que son agredidos sexualmente por otros hombres. De esta forma, los lineamientos de este documento se aplicarán sobre todo en casos de agresores masculinos y se pondrán en práctica, indistintamente, si la persona agredida es una mujer, un hombre, una persona LGBTI+ o un género no binario.

  1. Premisas y principios generales 

Las siguientes premisas son la base de este documento:

-Nada justifica una agresión sexual, ni el vestuario, ni el alcohol. Tampoco la justifica la reputación intelectual o artística que tenga una persona de renombre, ni las dudas que tengan las mismas mujeres respecto a qué es violencia y qué no. Las zonas grises del acoso no son un pretexto para ejercerlo (cuando se confunden con seducción o consentimiento dudoso).

-Una agresión es un abuso de poder de una persona sobre otra: no es un malentendido, ni un conflicto.

-Cada persona tiene sus límites, los cuales son variables en función de las vivencias de cada una. No es legítimo cuestionar esos límites. Hay que recordar que nos hemos socializado en un sistema patriarcal.

-Estas premisas se plantean a partir de la idea de que “lo personal es político”. No es su propósito jerarquizar las relaciones, sino que sirva para que conozcamos esta realidad y nos involucremos con las afectadas, las cuales somos todas, si partimos de la premisa que queremos actividades literarias y artísticas libres de violencia machista, agresiones y acosos sexuales.

-Las personas agredidas no son “víctimas pasivas”, sino supervivientes del sistema patriarcal. Siempre debemos actuar con el consentimiento de la persona agredida, respetar su decisión personal y política. Lo más importante es que fortalezca su agencia con pleno conocimiento y ejercicio de sus derechos humanos y civiles. Por lo tanto, estas premisas surgen como un mecanismo de protección transversal del espacio cultural, aunque sin menospreciar jamás la decisión de la persona que sufre la agresión.

A partir de las premisas mencionadas, los principios generales de esta propuesta son los siguientes:

Acompañamiento a la persona agredida 

Si se detecta o presencia una agresión, o una denuncia de agresión sexual (que no se entiende solo en el ámbito jurídico, sino también social, pues consideramos denuncia avisar, dar testimonio, hablar con alguien), la prioridad debe ser la atención a la persona agredida y acompañarla en todo momento:

1) Es urgente separar a la persona agredida de su agresor, alejarlos lo más posible y procurar que no coincidan en ningún espacio (mesas redondas, paneles, lecturas, etc.)

2) Jamás se debe hacer un “careo” ni enfrentar la palabra de la agredida con la de su agresor. Esto se llama revictimización y es otra forma de violencia.

3) La persona agredida debe recibir contención emocional por parte de personas de su confianza y de personas capacitadas.

Es importante respetar la capacidad de decisión de la persona agredida, por lo tanto, se debe hacer todo lo posible para que reciba la información necesaria y el asesoramiento correcto. Debemos tener siempre en cuenta que la última decisión la tiene que tomar la persona que ha sido agredida.  

El procedimiento penal no siempre es la prioridad 

Los procesos penales que se derivan de una denuncia de agresión sexual son complejos y difíciles para la persona agredida; frecuentemente, los resultados no terminan siendo satisfactorios para aquella. Eso puede generar frustración en la persona agredida y, por esta razón, es imprescindible informar, explicar y tener en cuenta que existen otras vías de tratamiento de la situación y otras comprensiones de justicia (sociales, feministas, transformativas) que no se limitan a la justicia penal. Es vital priorizar el proceso de recuperación de la persona agredida. 

Rechazo al agresor 

Se deben evitar las muestras de complicidad con el agresor. Es sumamente importante mostrar un rechazo claro hacia su actitud. Uno de los objetivos prioritarios de este proceso de toma de conciencia es romper los pactos patriarcales de agresión, por lo tanto, este tema debe trabajarse colectivamente entre hombres y mujeres.

Rigor en la información 

Es necesario defender el respeto a la intimidad de la persona agredida, pero también la presunción de inocencia de la persona acusada de agresión. Se recomienda no brindar información que no proceda de fuentes fiables y objetivas, ni hacer circular rumores sobre agresiones o falsas denuncias de agresión. Sabemos, sin embargo, lo costoso que es, emocional y socialmente, denunciar la violencia sexual. Una denuncia falsa no deslegitima las denuncias verdaderas, mucho más numerosas, ni debe usarse como argumento. Caer en rumores y argumentos no meditados, no solo es nocivo, sino también una forma explícita de revictimizar a las personas agredidas y puede llegar a ser un delito.

A partir de estos principios, los tres ejes que articulan los lineamientos generales de actuación son los siguientes: 

Prevención: El diseño de herramientas necesarias para promover espacios que sean respetuosos con la libertad de las mujeres y la de personas con sexualidades y géneros no normativos.

Detección: Identificar situaciones de acoso, de agresión o de abuso sexual, ya sea actuales o potenciales.

Atención: Ante agresiones, abusos o acosos, se debe actuar conforme a las herramientas estipuladas y comunicarse con cada una de las personas involucradas.

  1. Prevención

Se comunicará de manera constante y visible que, en las actividades culturales, literarias y/o artísticas de la región, no se tolerará la participación de quien acose o agreda sexualmente, ni de personas que hayan mostrado indicios de comportamientos acosadores o irrespetuosos. 

Para ello, se recomienda realizar una campaña comunicativa por medio de las redes sociales o la publicación de notas de prensa que dé cuenta de procesos e intenciones sociales reales de erradicación de la violencia. Al efecto, y previo a la elaboración de contenidos de difusión, es fundamental formar, capacitar y sensibilizar.

Se elaborarán materiales gráficos (afiches, carteles) y se colocarán en zonas visibles del local donde se realizará la actividad. Este material comunicará, a participantes y al público en general, el compromiso con abordar esta problemática por parte de las y los organizadores de la actividad en cuestión. 

Además, en dicho cartel se explicitará que el espacio cuenta con un protocolo contra la violencia sexual. También se informará sobre el lugar al que hay que dirigirse para obtener atención en casos urgentes y se facilitará una dirección de correo electrónico disponible para recibir denuncias de agresión o acoso sexual. 

Asimismo, se elaborará material interno para el equipo de organización. En dicho material, se explicarán las líneas de acción en caso de agresión; deberá estar impreso y a la mano en el centro de operaciones de la actividad.

  1. Detección

Es necesario que todo el equipo de organización de la actividad disponga de una formación mínima para detectar distinguir las diferentes tipologías de agresión y acoso sexual. Además, es importante tener en cuenta que el acoso no solo se refiere a la acción ejercida in situ, sino también en espacios virtuales (redes sociales, correo electrónico, etc.). 

El equipo de organización debe conocer el papel que tiene cada persona que lo conforma y el circuito de derivación interno. Para ello, se recomienda impartir, antes de la actividad, un taller dirigido a miembros del equipo con el fin de que estén informados sobre cómo deben actuar al respecto.

En caso de agresión sexual, violación o abuso sexual los miembros del equipo deben derivar a la persona agredida directamente a la(s) persona(s) designada(s) como responsable(s) de su atención por parte de la actividad y a un espacio seguro previamente designado para tratar eventuales agresiones. Inmediatamente, se deben poner en práctica los pasos establecidos por el protocolo particular de la actividad en cuestión. 

  1. Atención

Es indispensable separar la primera atención (responsabilidad del festival, feria o evento) de la investigación (responsabilidad de la policía y los organismos judiciales). 

Cuando sea necesaria la presencia policial por el inicio de un procedimiento judicial a través de una denuncia, puesto que se trata de un delito, el cuerpo policial de referencia debe estar especificado en el protocolo particular de esa actividad. 

Es necesario que la actividad y su espacio dispongan de una o más personas específicas para prestar una primera atención de urgencia y gestionar la situación. Dichas personas deben conocer los contenidos recogidos y recomendados en este documento, así como el procedimiento a seguir de acuerdo con el protocolo particular de esa actividad.

En los casos de agresión sexual, violación o abuso sexual grave, se debe disponer de un lugar físico donde se pueda atender a la persona agredida. En los otros casos, también se puede ofrecer un espacio, si el grado de afectación lo requiere. Para ambos casos, no tiene que ser un espacio en particular; se puede habilitar cualquier lugar reservado para el equipo de trabajo o para otros usos. Lo importante es que cumpla con las garantías de tranquilidad y contención emocional necesarias. 

La agresión o acoso sexual se debe registrar mediante una ficha o instrumento que permita recopilar las denuncias, siempre que se cuente con el consentimiento de la persona agredida. Puesto que el fin último de este procedimiento es evitar que la agresión o acoso se siga cometiendo, en caso de una segunda denuncia cometida por el mismo agresor, o de existir una prueba contundente que lo señale como autor, se deben tomar las medidas correspondientes, incluido el rechazo por parte de la feria, festival, etc.

Se recomienda que cada actividad facilite un díptico con los puntos a saber por la persona agredida en casos graves, independientemente de si decide denunciar o no; por ejemplo, información relativa a sus derechos, como la atención psicológica, médica, legal, etc. También en el díptico se incluirán elementos educativos para que las personas que participen en la actividad (en calidad de público, invitados(as), conferenciantes, etc.) se informen acerca de las conductas que constituyen el acoso sexual, señalando que se espera que todos los participantes respeten y contribuyan a promover espacios libres de acoso, abuso y agresión sexual. 

  1. Seguimiento y evaluación

Para que el impacto de los protocolos sea efectivo, es importante que el seguimiento y la evaluación de su implementación sea cualitativo. La idea es que, un día, no necesitemos de estos protocolos porque la sensibilización y claridad serán suficientes para erradicar la violencia de género Mientras eso pase, debemos seguir construyendo estos procesos y herramientas.

Los eventos de frecuente periodicidad que decidan considerar estos principios y lineamientos y, como consecuencia, confeccionen sus protocolos propios, realizarán al menos una reunión anual de seguimiento y valoración de su despliegue. Se valorarán los casos detectados y atendidos, los materiales disponibles y otros aspectos clave. En el caso de los festivales y las ferias, cada año se hará una valoración previa de cómo hay que desplegar sus respectivos protocolos antes de desarrollar el festival o la feria; asimismo, se realizará una segunda valoración justo después de su finalización. 

*La redacción de este documento ha sido posible gracias a la colaboración y asesoría de Cristina Burneo, Lauri García Dueñas, Jessica Isla, Vanessa Núñez, Tania Pleitez Vela y Nadina Rivas. En general, hemos partido de lo planteado por Laura Macaya-Andrés y Anna Saliente Andrés en el Protocolo “No callamos’ contra las agresiones y los acosos sexuales en espacios de ocio nocturno privado (Feminismes/Ayuntamiento de Barcelona, mayo 2018); y el Protocol d’actuació contra les agressions sexistes. Festes majors del Poble Sec (julio 2015). Asimismo, nos hemos apoyado en otros documentos que se señalan más adelante.

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