LGBTIQA+

El kikiball «Cotton Candy Fantasy”: una expresión de resistencia queer en El Salvador  

El kikiball “Cotton Candy Fantasy” se convirtió en un acto de resistencia cultural para la población LGBTIQ+ en San Salvador. Este evento, organizado por la escena Ballroom del país, reunió a las personas en un espacio seguro para celebrar su identidad y expresar su arte.

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La noche del viernes 16 de agosto, la Sala Cultural Escena Norte, un espacio alternativo de teatro y arte en San Salvador, se convirtió en un entorno de resistencia y subversión para personas de la población LGTBIQ+. La sala estaba ambientada con luces disco, globos rosados en la pasarela y de fondo sonaban vogue beats. Unas cien personas se reunieron para presenciar el kikiball «Cotton Candy Fantasy”, un espectáculo de voguing presentado por Ballroom Sivar, que ofreció más que baile y brillo; se trataba también de una reivindicación cultural.  

Este evento formaba parte del concierto de Villano Antillano, una rapera trans, programado para el 27 de julio, pero que fue cancelado, tres días antes. El 24 de julio, la productora de conciertos La Nueva Latam anunció en sus redes sociales la cancelación del evento. «Por motivos de fuerza mayor ajenos a la productora, tiquera y artistas, el evento queda cancelado”.  

Captura de pantalla del comunicado.  

El 10 de agosto, Villano Antillano sugirió en su cuenta de Instagram que Nayib Bukele estaba detrás de la cancelación de eventos relacionados con la población LGBTIQ+, aludiendo a la represión y censura estatal con el comentario: «I’m sorry ur president’s a fascist» (en español: «Lamento que su presidente sea un fascista»). 

Captura de pantalla del comentario de Villano Antillano que fue eliminado.  

La productora emitió otro comunicado en el que afirmaba que esta decisión fue tomada tras una consideración administrativa. También mencionó que la cancelación no guardaba ninguna relación con La Dirección de Espectáculos Públicos, Radio y Televisión, del Ministerio de Gobernación. 

Aunque tanto la productora como Villano Antillano borraron sus declaraciones, las sospechas sobre censura persisten para quienes organizaron el kikiball.

Alharaca intentó contactar a Villano Antillano a través de Instagram para confirmar la razón de la cancelación del concierto, pero no recibió respuesta. También se intentó establecer comunicación con la Productora La Nueva Latam por la misma vía, sin éxito.   

El 19 de junio, el Ministerio de cultura censuró la obra «Inmoral» del colectivo queer Proyecto  la obra «Inmoral» del colectivo queer Proyecto Inari, calificándola como «no apta para familias salvadoreñas». Este es el primer caso conocido de censura hacia las expresiones artísticas de la población LGBTIQ+ en El Salvador. 

A pesar de este escenario, Ballroom Sivar, en colaboración con la artista drag Asuical y la Sala Cultural Escena Norte, decidieron ofrecer un espacio para mostrar el arte disidente a través del kikiball, una categoría de competencia diseñada para la práctica, exploración y diversión entre casas o houses, que son pequeñas colectivas que funcionan como familias por afinidad.  

El ballroom es una subcultura que comenzó como un movimiento de la comunidad LGBT en Nueva York en la década de los sesenta. Fue impulsada por personas afroamericanas, drag queens, mujeres trans e inmigrantes latines, quienes crearon espacios seguros para celebrar sus identidades, a través de competencias clandestinas como respuesta al racismo y clasismo que vivían en esa época. En estos eventos, el voguing, un estilo de baile inspirado en las poses de modelos de la revista Vogue, se convirtió en una forma de expresión y resistencia.  

En El Salvador han surgido diversos espacios para celebrar las identidades disidentes, como el «Miniball», organizado por el Centro Cultural de España durante el mes del orgullo LGBTIQ+, dirigido por Andrea Robin, bailarina y modelo. Sin embargo, la escena del ballroom en el país tiene raíces desde la década de los noventa, con personas pioneras como Ricky Mina, Mónica Alfaro y Ayleem Smith.  

El kikiball “Cotton Candy Fantasy” inició alrededor de las 11:00 p.m. Asuical, quien dio las palabras de bienvenida, presentó a las juezas: Katya Villacorta, integrante de la House Of Kashi; Nessa Sosa, modelo, y Andrea Robin, impulsora de la cultura ballroom. «Hoy tenemos la oportunidad de expresarnos en este espacio. Hay fantasía, extravagancia, esta noche nos la pasaremos bien”, anunció Asuical.  

Los aplausos y gritos acompañaron el espectáculo. En el fondo del lugar, corrían personas de un lugar para otro. Se preparaban para «voguear». Antes de las presentaciones, Asuical presentó a Adodoll, otra artista drag, que actuó como la chanter. En la escena del ballroom, la chanter es la persona encargada de animar y dirigir el evento. Ella iba a presentar «The Pink Circus by The Doll» en el concierto de Villano, un espectáculo drag multidisciplinario circense, en conjunto con bailarines urbanos y clásicos, también con otras artistas drag como Leona Super Nova y Orquidíxia.  

«Nos quedamos producidos, alboratos y decepcionados. Pero esto nos ha dado la fuerza para seguir mostrando nuestro arte resiliente. Esto es una revolución artística en nuestro país, no se va a detener por más que nos digan que no», afirmó Adodoll, quien añadió: «Los artistas queer estamos en amenaza. No es la primera vez que hacen esto, pero para nosotros fue como un puñetazo en la cara».   

Para Asuical, quién tuvo la idea de presentar este espectáculo como un kikiball, es importante seguir reivindicando espacios para el arte disidente, que permitan aprender y comprender las raíces de la cultura ballroom. Asimismo, para mostrar la influencia positiva que tiene dentro de la población LGBTIQ+. «El empoderamiento, la experimentación y la libertad que generan estos espacios no se encuentran en otros lugares. Las personas tienen la posibilidad de encontrarse con un espacio de fantasía, de magia y de autoexploración», comentó. 


Adodoll, de la House of Kashi Doll, fue la chanter de este kikiball.

Las categorías presentadas en el kikiball incluyeron european runway (pasarela europea), american runway (pasarela americana) y vogue, con la participación de al menos diez personas. 

Rodrigo Valle, artista y drag queen bajo el nombre de Orquidíxia, formaba parte del grupo que iba a presentarse en el concierto de Villano.  

«Teníamos dudas y había rumores que la cancelación de este concierto se debía a una decisión por parte del Ministerio de cultura, pero no era seguro. Aunque Villano haya borrado el comentario, ella se posicionó y nos confirmó lo que habíamos pensado», mencionó.  

La preparación de este espectáculo para el concierto involucró a al menos diez personas, durante un mes. Todos los vestuarios fueron autogestionados y, a la vez creados de manera colectiva.  

La Galego y Luna, integrantes de la colectiva Zorroridrag, también voguearon. 

Cada categoría tuvo premio de primer lugar.  

El espectáculo también fue una coproducción de Haus of Asu y Rever Multimedia. Para Omar Renderos, director de la Sala Escena Norte, ofrecer estos espacios alternativos es esencial para fomentar diálogos que contribuyan a crear una cultura plural e inclusiva, donde se integren diversas expresiones artísticas.

*Fe de errata: el 29 de agosto se publicó una versión de este texto en la que se afirmaba que la cancelación del concierto de Villano Antillano fue un acto de censura gubernamental, al no poder comprobarse este hecho, el texto ha sido actualizado.

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